Entonces Stallone se crece y nos brinda unas de las mejores secuencias de boxeo de toda la historia del cine, experimentando con la cámara y la fotografía, hasta desencadenar en el mejor, más emotivo y más digno final que pudiera tener la saga de ‘Rocky’. Una verdadera carta de amor, escrita a puño y letra y con cariño, para todos los rockymaníacos, que no son (somos) pocos.
Aunque claro, si no has visto las predecesoras (las pésimas ‘IV’ y ‘V’ incluídas), poco te va a decir ésta película, donde el elemento nostálgico es vital.
Lo mejor: - Stallone y Rocky. Rocky y Stallone. Sin complejos. - El entrenamiento y el combate.
Lo peor: - Hasta que no llega la hora de las tortas, se hace larga y pesada de narices.
