Definitivamente, me ha encantado, aunque sigo prefiriendo La maldición de la Perla Negra. Definitivamente, me ha encantado, aunque sigo prefiriendo La maldición de la Perla Negra.

★★★★☆ Muy Buena

Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo

La saga de Piratas del Caribe ya me tenía encandilado desde el estreno de la primera entrega, La maldición de la Perla Negra, la cual considero una de las películas de aventura fantástica más apasionantes, entretenidas y divertidas de la actual década.

La segunda entrega, El cofre del hombre muerto, no me defraudó, pero no pudo superar el listón de la muy disfrutable primera parte. El encanto ya no era el mismo, y no era lo que esperaba y deseaba para ésta saga: capítulos autoconclusivos a lo Indiana Jones.

La tercera entrega, En el fin del mundo, que se estrenó en todo el mundo el pasado jueves, significa una dignísima continuación de las aventuras de Jack Sparrow y la troupe que le rodea, y la consagración de la saga de Piratas del Caribe como una de las mejores (y más rentables) que ha parido la industria del cine. Riza el rizo hasta la extenuación, pero qué diantres, qué bien lo hace. Y además no engaña a nadie.

Se trata de una película de aventura fantástica como la copa de un pino. En ésta ocasión, al contrario que sus predecesoras, más fantástica que de aventura. Esto rompe un poco con el tono general que iba teniendo la saga hasta ésta tercera parte, pero el puro espectáculo que significa toda ella lo justifica todo.

Piratas del Caribe: En el fin del mundo es larga. Dura casi tres horas, pero sin embargo a mí no se me ha hecho ni larga ni pesada. No me ha parecido una película de casi tres horas. Me ha mantenido encandilado, clavado en la butaca desde el principio hasta el final. ¡Y cómo valoro eso!

Me ha hecho reír con la mayor parte de los gags, que no son pocos (¡grande el cameo de Keith Richards!); me ha hecho gozar con las escenas de acción, y de toda la perfecta factura técnica que posee la película (maravillosa banda sonora y prodigioso diseño artístico, acompañado de los mejores y más espectaculares efectos especiales que se han podido ver en pantalla grande durante toda esta década); además de emocionarme con las secuencias que pretendían hacerlo.

Ni un momento de vergüenza ajena… ni un sólo bostezo… No me ha dejado ni un momento de respiro.

Definitivamente, me ha encantado, aunque sigo prefiriendo La maldición de la Perla Negra.

Defraudan sus lastres: el desaprovechamiento total de algunos personajes y situaciones, y su excesiva duración, totalmente innecesaria, teniendo en cuenta que el argumento es tan poquita cosa, aunque me ha parecido más complejo de lo que puede llegar a aparentar.

Resulta ser la película menos simpática, más seria y oscura de la saga, pero que sin embargo posee el mayor número de gags y situaciones tremendamente hilarantes y surrealistas (¡los Jacks múltiples! ¡La boda en plena batalla!) de toda la trilogía.

En definitiva, señores, entretenimiento y espectáculo en estado puro. Es cierto que el guión no es nada del otro mundo (en mi opinión no está muy bien escrito: a la mitad de la película las múltiples tramas se entrevesan tanto que uno se puede llegar a liar), pero cuando a uno le han mantenido encandilado de esta manera durante casi tres horas, qué demonios, a tomar por culo el guión y demás tiquismisqueces que siempre tomamos en cuenta.

Si el cine es entretenimiento, el cine se creó por películas (sagas) como ésta.
publicado por Rafa Delgado el 1 junio, 2007

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