Si te gusta el rol, el cine de fantasía y sumergirte en aventuras al estilo de El Señor de los Anillos, más vale que te mantengas alejado de la que es seguro una de las 100 peores películas de la historia.

★☆☆☆☆ Pésima

Dungeons & Dragons

Ayer me sentía un poco masoquista y me animé a ver una película que, aún sabiendo que era de lo peor, me despertaba cierta curiosidad malsana: Dungeons & Dragons. La película es del año 2000 y recuerdo que el trailer no tenía mala pinta, lo que hizo que muchos incautos pasaran por taquilla, con el consiguiente mosqueo posterior. Esta es una de esas ocasiones en las que público y crítica se ponen de acuerdo y con razón. Y es que esta película no es mala, sino muy mala. Lo más sorprendente es descubrir a Jeremy Irons en el reparto y supongo que, aunque es cierto que hace muchos años que no pilla un papel en condiciones, debería estar borracho y drogado cuando firmó para hacer de malo malísimo en esta producción que no vale ni de telefilm para la hora de la siesta.

¿Y qué es lo que no funciona en Dungeons & Dragons? Lo primero que se me viene a la cabeza es el guión, simplista al máximo y con interés cero. Las escenas se van encadenando unas a otras rozando el ridículo. Y si pensabas que no se puede meter al personaje negro gracioso que se muere el primero en una película como esta, te equivocabas. Es como pintarle unas gafas de sol a la Mona Lisa, pero se puede. En cualquier caso, el problema no es el guión. O, mejor dicho, no es sólo el guión. Se supone que es una película de acción y aventuras, pero la acción es de pena y la aventura también. Los personajes, la puesta en escena, los efectos especiales, los diálogos… todo es de risa para una película que aparentemente venía con ínfulas de superproducción. Los escenarios, las armas y los objetos son una mezcla de plástico y cartón piedra y lo peor es que se nota. Los vestuarios parecen que los hayan sacado de una obra de teatro de fin de curso o de la tienda de disfraces del pueblo más cercano. Es como si todo el universo de D&D comprase su ropa en la misma tienda que el Robin Hood de Errol Flynn.

Para hacernos una idea, los diálogos están a la altura del peor capítulo de El Coche Fantástico. Vamos, que ni en un mundo de fantasía como en el de D&D se puede ser tan moñas. Los malos, además de muy malos y crueles, son idiotas. Y los buenos, aparte de ser idiotas, son valerosos y sacrificados. Como ya avancé (siento fastidiaros una gran película como esta), el negro gracioso se muere y se supone que debe dar pena. En realidad, dan ganas de aplaudir y lo único que pides es que, por favor, nadie conozca un hechizo de resurrección. Por cierto, que hay una maga en el grupo y creo que hace tres hechizos diferentes en toda la película. De hecho, incluso se atreve con el combate cuerpo a cuerpo (tendría que haber seguido el camino del ladrón gracioso).

En resumen, Dungeons & Dragons es un conjunto de despropósitos a todos los niveles y lo que tendría que ser una película entretenida sin más pretensiones se convierte en una hora y media insufrible sin pies ni cabeza. Desde luego, poco tiene esto que ver con D&D y no funciona ni como una producción de aventuras. Por el momento, tendremos que conformarnos con la serie de animación que es lo que más se ha acercado a lo que puede ser una partida de rol, y eso que tampoco era gran cosa.
Lo mejor: Los dragones, que están resultones.
Lo peor: La total y absoluta falta de interés que despierta el argumento, con un estilo narrativo superado hace décadas. Los personajes, que parecen sacados de una película de Disney.
publicado por Taliesin el 31 mayo, 2007

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