Alucinante espectáculo para los sentidos, con un argumento tan extraño como risible, que se asocia más a los culebrones de sobremesa que a una cinta de tan noble factura.

★★★☆☆ Buena

La maldición de la flor dorada

He de admitir lo primero, mis reticencias hacia el cine oriental, y es que desde Kitano hasta Jet Li, personalmente el cine “made in Hong Kong” me aburre soberanamente, y mientras otros (los más) desgranan boquiabiertos las virtudes de esta nueva oleada de cine, a mi, (los menos) me aburren sobremanera, si bien es cierto que tanto me habían hablado de esta cinta, que, llevado no tengo muy claro por que motivo, me he dispuesto a visionarla.

Visualmente resulta apabullante, igual que sonoramente, puesto que si la cinta fuera muda, tampoco importaría demasiado y es que, son tan bonitos los paisajes y están tan bien fotografiados e iluminados, que uno con los ojos como platos, y al igual que si estuviera viendo un anuncio de lugares paradisiacos, no puede por menos que exclamar una y otra vez un sonoro !OHHHHHH!

Si bien, en algunos momentos la cinta tiene un corte bastante teatral, y es que quitando esos escenarios tan perfectos (¿Reales o digitales?), todos sus diálogos podrían haber sido interpretados en una platea, bajo un patio de butacas corriente y moliente…

Flaco favor le hace su argumento, más digno de un culebrón venezolano que de una cinta de estas características, una lástima que algunos lances, a pesar del enrevesado del argumento resulten tan previsibles, y es que es fácil hacer en apenas una hora de visionado, un crokis con el árbol genealógico de los principales protagonistas.

Zhang Yimou, dirige a un nutrido grupo de actores (¿los extras también cuentan?) entre los que destaca un soberbio Chow Yun-Fat, y la preciosa Gong Li, de la que me enamoré perdidamente en “Memorias de una Geisha”, una de las pocas cintas ambientadas en el lejano oriente que hay en mi DVDteca.

Hay que ver lo que les gusta a los orientales, las luchas estilo “Matrix”, y es que la escuela de Yuen Wo-ping, ha causado estragos en el país del sol naciente, seguramente no sea este el coreografo de la cinta, asi que tranquilos, no hace falta que os tiréis todos a mi yugular, de uno en uno, que hay cuello para todos, eso si, entre los ninjas voladores y los arqueros “moraos” uno se lo pasa como un nene con un caramelo.

Una nota negativa a su penoso doblaje (si, la he visto Doblada ¿qué pasa? mis conocimientos de mandarín, a día de hoy, no dan para tanto), y es que en una cinta de tan bella factura (me recuerda en algunos momentos a “El perfume” por lo poético de sus imágenes), se podía haber cuidado un poco más las voces, y es que el que anuncia a los personajes en palacio, me recuerda con su voz a Florentino Fernández en la saga “Austin Powers” de manera que uno poca seriedad puede ponerle al visionado.

Cada vez que veo a una de las intérpretes femeninas me formulo una y otra vez la misma pregunta ¿no se supone que las orientales tiene poco pecho? ¿O esta película es tal vez, un anuncio encubierto de Wonder Bra?

En resumidas cuentas, un alucinante espectáculo para los sentidos, con un argumento tan extraño como risible, que se asocia más a los culebrones de sobremesa que a una cinta de tan noble factura.
Lo mejor: Visualmente perfecta.
Lo peor: Previsible, a más no poder.
publicado por Rafa Ferrer el 27 mayo, 2007

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