El niño de barro es un aceptable producto de entretenimiento, que se queda lejos del intenso y trepidante thriller psicológico que promete la publicidad.

★★☆☆☆ Mediocre

El niño de barro

¿Qué es lo que tienen el terror y el suspense españoles que cautivan a espectadores de todo el mundo? Bueno, realmente no es así, ya que al cine de género nacional se le sigue resistiendo un mercado muy importante, el español. Resulta irónico que mientras en Estados Unidos elogian el terror español (y no, no se refieren a la política o al mundo del corazón), en España el público acude en masa a ver los despropósitos sanguinolentos de Hollywood.

Jorge Algora debuta en el largometraje de ficción con El Niño de Barro, un acercamiento a la figura de El Petiso Orejudo, asesino en serie argentino que vivió a principios del siglo pasado. La figura del asesino en serie es muy recurrente en el cine, pero Algora aborda la historia desde una perspectiva nueva: en vez de hacerlo desde el punto de vista del criminal, lo hace desde el punto de vista de una de sus víctimas, atormentada con las visiones de los asesinatos. Desde el primer momento, la cinta sumerge al espectador en una atmósfera inquietante, muy bien lograda gracias a la labor de Algora, así como a la excelente fotografía de Suso Bello. Sin embargo, a medida que la trama se va desarrollando, el film va perdiendo fuelle e intensidad al mismo ritmo que decae la atención del respetable. Se nota que Algora aún no domina la narración de la ficción, ya que imprime un ritmo excesivamente pausado y contemplativo, lo cual no es lo más indicado para un supuesto thriller psicológico. Otra carencia de El Niño de Barro es que se torna algo monótona y bastante previsible. Los personajes, inicialmente interesantes y jugosos, también se transforman, dejando atrás su desarrollo y volviéndose planos. Pero no todo son malas noticias, ya que todos los intérpretes realizan buenos trabajos, especialmente Daniel Freire y Chete Lera.

El Niño de Barro es un aceptable producto de entretenimiento, que se queda lejos del intenso y trepidante thriller psicológico que promete la publicidad, pero que se deja ver y se olvida a la hora de salir del cine.
Lo mejor: La atmósfera que crea la película y las interpretaciones de Daniel Freire y Chete Lera.
Lo peor: La previsibilidad de la historia y la narración de Jorge Algora.
publicado por Francisco Bellón el 17 mayo, 2007

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.