Si uno no es fanático de la saga, o no se regodea con los pequeños detalles de continuidad entre films, es difícil que se entregue al disfrute de una película por momentos anodina, imposible de sostenerse por sí sola.

★★☆☆☆ Mediocre

Star Wars fue y es, un fenómeno como pocos en el actual mundo de las trilogías de cine (solo comparable a El sr. de los anillos). Vuelve la factoría de George Lucas (realizador si no mediocre, cuanto menos desparejo) creador de Industria Ligths & Magic, con las famosas secuelas (o llamadas ahora precuelas) de su saga que rompe taquillas, y generan una legión de fanáticos mas grande a cada paso.

Había que ver como se las ingeniaba Lucas para sorprendernos, sabiendo que la línea argumental de su serie ya estaba definida de antemano (el paso de Anakin al lado oscuro, los nacimientos de los mellizos Skywalker, etc.). Pero no lo hace. Quizás el logro de Episodio III sea el de ser la mejorcita de las precuelas. Demasiado poco.

Visualmente impactante, las escenas se encadenan desde el inicio como una especie de collar infinito de peleas, a sablazo limpio y cada cual, en un nuevo escenario cada vez mas espectacular (símil video juego), con mucho color pero con poca emoción. Hayden Christensen (Anakin) sigue haciendo lo que puede (que es bastante poco). La omnipresente música de John Williams inunda todo de trivialidad, tanto como los diálogos (error ya bastante repetido en toda la saga) y una historia de una simpleza dramática, que se gasta y que vista en conjunto, nunca puede ser contada en ¡seis! films.

La esperada conversión de Anakin en Darth Vader (eso sí, uno de los mejores personajes de ficción de la historia del cine) se resuelve solo por un miedo de dudoso gusto y tirado de los pelos. Además se reduce su presencia a los últimos -y escasos- minutos del film.

Si uno no es fanático de la saga, o no se regodea con los pequeños detalles de continuidad entre films, es difícil que se entregue al disfrute de una película por momentos anodina, imposible de sostenerse por sí sola sin esa fábula galáctica que en sus primeras partes (las antiguas), tenía una cierta poesía e idealismo naif.

Y en que en estas últimas -principalmente el Episodio II– se tiñen de cuestiones políticas, violencia y un único valor: la tan famosa “Fuerza” es la avidez de poder a toda costa, tanto de los “buenos” como de los “malos”. Demasiado parecido al mundo real…
publicado por JLO el 16 mayo, 2007

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