Pero no me ando por las ramas, la cinta de Sandra Bullock, carece de sentido narrativo, y es que, intentando seguir una ruta que ya marcaron cintas “desordenadas” como “Memento” o “21 Gramos”, aqui el único desorden radica en como vive el personaje de “la bullock” los días, y es que una vez que aprendemos las normas del juego se acaba la gracia de la cinta, mención aparte es su tramposidad y poca artificiosidad a la hora de mostrarnos, vuelvo a repetir, una idea que plasmada en el guión era poco menos que brillante.
Bullock hace poco creíble su personaje, al igual que Julian Mcmahon (y es que cada vez que veo a este hombre me acuerdo de “Los 4 fantásticos” y pierdo la seriedad…), al que plasman como viene siendo habitual en él, y uno se une a la cruzada de que no le ampare ni la madre que le parió.
Necesitaba un párrafo aparte para su final, risible, poco elaborado y bastante facilón, y es que, (vuelvo a repetirme), después de estar echando carne al asador durante buena parte del metraje, uno espera la traca al final, y se encuentra con un pequeño petardo, que tramposamente escondido en pantalla, apenas daña cuando explota.
Sandrita, guapa, dedícate a las comedias románticas de esas que tanto le gustan a mi esposa, porque la verdad es que en este tipo de cine sobras.
Lo mejor: La idea principal, bastante currada, podría haber dado mucho de sí...
Lo peor: Su final y las trampas que nos intentan colar
