No es que el argumento sea muy original ni esté desarrollado con especial brillantez, pero una interpretación bastante correcta de su elenco, sobre todo de la habitualmente desaprovechada Ingrid Rubio, y un buen trabajo de producción, consiguen que el resultado final haya sido aceptable, aunque particularmente he echado en falta un ritmo más vivo y un pelín más de complejidad en la trama, que quizás habría ganado enteros con la introducción de algún giro o sorpresa que no la hiciera tan previsible como resulta ser.
Fernando Cámara dirigió en 1997 Memorias del Ángel Caído, una película que ya indagaba en esta línea pero a la que se le añadía un toque sobrenatural y una incertidumbre que a mi entender, la convertían en una producción bastante más interesante que la que nos ocupa.
En cualquier caso, Trastorno merece dedicarle un rato, pero no en el cine, donde no creo que vuelva a proyectarse, sino en el sillón de casa y con un gin-tonic y un paquete de pipas para pasar el rato.
Lo mejor: Explora otras vertientes del cine diferentes a las habituales en España.
Lo peor: Su argumento es repetitivo y le falta ritmo.
