Una cinta española más, con un aire curioso que endulza pero no llega a calar, excepto a los que hemos vivido con alguna dolencia similar.

★★★☆☆ Buena

Cabeza de perro

Esta mañana, mientras me tomaba mi café y mis 2 donuts de rigor, y peleaba con un incesante dolor de cabeza (tal vez jaqueca) que me lleva acompañando durante buena parte del día (tal vez victima de la resaca de ilusión del equipo de mis amores), me sorprendí a mi mismo viendo, nuevamente, “7 vírgenes” que emitían en ese momento en Canal +, de esa cinta ya hablé en su momento, pero ha sido la presencia de Juanjo Ballesta el que me ha dado pie a ver esta, otra película suya, donde el cambio de registro del mismo es patente, y es que, no nos engañemos, a Ballesta le hemos visto como “el bola” (el personaje que le hizo famoso) en todos los filmes en los que ha participado después de la cinta de Achero Mañas.

Me llama poderosamente la atención que el cine español sin chicas en tetas, no es cine español y es que, tras muuuuchos años del destape, aún se sigue mostrando un seno libérrimo en cualquier cinta “made in spain” que se precie.

No me ha gustado nada la banda sonora, repetitiva, pesada, machacona y aburrida y es que me recordaba en cierta manera a esas cajas de música o musiquita machacona que vemos en algunos videojuegos y que poco, por no decir nada, tiene que ver con el desarrollo de la historia.

Un buen plantel acompañado de bastantes caras desconocidas, solo aderezadas con el televisivo Alex O’Doherty y el expléndido Manuel Alexandre, completan el reparto de la cinta.

Con exteriores rodados en el centro de Madrid y lugares que frecuento bastante a menudo, por ejemplo, la escena cumbre del coche está rodada a pocos metros de la casa de mis suegros.

Un pequeño detalle ¿Alguien ha visto el CGI que nos han colado? Lástima que se note tanto que es un mero efecto especial, puesto que me había parecido bastante sorprendente.

Si bien la cinta me ha parecido entretenida y bastante curiosa; por aquello de plasmar con cierta verosimilitud una enfermedad que he padecido durante un cuarto de mi vida (si, he sido epiléptico), en algunos momentos se les va la olla con el dichoso problema del protagonista, puesto que si bien es verdad que después de una crisis uno siente una tremenda sensación de miedo y de ridículo por si ha hecho alguna cosa inadecuada, dejar que la enfermedad te venza es un grave error, algo que aprendi cuando con 11 años me diagnosticaron la enfermedad es a saber controlarla y a no dejar jamás que fuera ella la que guiara mi vida, ahora a 2 años que acabé mi tratamiento, sigo pensando en la epilepsia como un compañero de viaje, algo pesado, pero que jamás debe de arruinar tu vida.

Perdonadme que por unos instantes haya hablado de algo que no tenía que haber tratado y que, sé de sobra que a nadie le importa un carajo, pero como siempre, y para los que me leeis asiduamente es una buena manera de curar mis neuras y espantar mis demonios.

Una cinta española más, con un aire curioso que endulza pero no llega a calar, excepto a los que hemos vivido con alguna dolencia similar.
publicado por Rafa Ferrer el 7 mayo, 2007

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