Sin embargo, y esto se debe poner en el haber del guión, poco a poco la cosa toma forma, comenzando las sonrisas y un indudable marchamo de elegancia y buen hacer.
A esto ayudan una mejor definición de los gags, tanto verbales como físicos, incluso los que suceden fuera de cámara, como el despertar de Drew Barrymore bajo el piano de Grant. Y también es un logro la indudable buena química entre los dos protagonistas absolutos, que no pueden parecer más distintos, pero que se complementan bien, sin duda porque está bien perfilados sus personajes.
Diversos personajes secundarios, como la hermana de la protagonista y su encantador marido y, sobre todo, el mánager del protagonista, que lo hace muy bien, incluso sin articular palabra, aportan su granito de arena para lograr una amena comedia romántica, que se puede olvidar en su totalidad al de poco de finalizar la proyección, pero mientras se ve gusta y logra entretener.
No es mucho, pues técnicamente la peli es normalita, pero sus mimbres funcionan y al final deja un más que aceptable sabor de boca.
Lo mejor: La simpatía de la pareja protagonista y el manager, amén de la música y canciones.
Lo peor: Sus primeros veinte minutos, sositos y sin gracia.
