De modo que, durante gran parte de su metraje, la cinta trate de evocar películas espaciales de corte más realistas y filosófico como 2001: una odisea del espacio. En el Ícaro II no encontraremos héroes musculados y dicharacheros al estilo de la pandilla de Bruce Willis, sino científicos cualificados y personajes con atributos tan humanos como el instinto de supervivencia.
Sin embargo, en ese afán ‘homenajeador’ tan propio del director de Trainspotting y 28 días después, la cinta gira en su última media hora para intentar añadir al relato un poco de terror espacial al estilo de la inmejorable Alien. Y es ahí donde tanto homenaje convierten el conjunto en un collage deslavazado que llega, incluso, a arruinar las interesantes virtudes apuntadas con anterioridad. Ese ingrediente de terror parece como un anexo extraño, más que un elemento de continuidad perfectamente integrado en un relato coherente.
Con un reparto poco conocido, donde sobresalen un habitual del cine de Boyle como Cillian Murphy o Chris Evans, y un presupuesto ajustado, Sunshine quizá no cumpla por completo las excelentes expectativas de su comienzo, pero devuelve cierta dignidad al cine espacial tras unos años de sequía en este tipo de temáticas.
Lo mejor: Su puesta en escena y su homenaje a la mejor ciencia-ficción espacial.
Lo peor: La última parte del metraje, con un giro de terror agregado como un extraño anexo que no termina de encajar.
