A pesar de que su guión apueste por una cierta complejidad propia del thriller político, Shooter se queda en los terrenos de una buena y entretenida propuesta de cine de acción

★★★☆☆ Buena

Shooter: El Tirador

Vivimos tiempos de descreimiento y el cine, como reflejo de su contemporaneidad, así lo viene explicitando en muchas de las películas actuales. El tirador (Shooter), un notable y válido intento de recuperar el exitoso cine de acción postergado hoy por la multitud de adaptaciones ‘comiqueras’, es un ejemplo de esta premisa. Su protagonista presenta alguna concomitancia con el icónico personaje de John Rambo en la más que aceptable primera cinta de esta secuela (Acorralado) desenterrada nuevamente por Stallone (John Rambo, última entrega, se halla en fase de rodaje). Al igual que Rambo, el francotirador de élite Bob Lee Swagger (un eficaz Mark Wahlberg) es ahora un militar arrinconado y defraudado por el ejército y la nación por las que tanto dio. Sin embargo, en su cruzada contra quienes le instruyeron como un letal tirador desde distancias remotas, aparecen nuevas subtramas, y de mayor complejidad, para abundar en la idea de la corrupción enquistada entre las esferas de poder.

Es decir, el cine nos cuenta en muchos de sus relatos actuales historias que destierran por completo cualquier atisbo de cándida confianza hacia quienes gobiernan los países más poderosos. De modo que los nuevos héroes luchan por ideales más cercanos al público y menos grandilocuentes: honrar a un compañero muerto, salvar a un ser querido, destapar una injusticia o restaurar su propio honor. Hoy día parece ya poco creíble, y por tanto de difícil identificación, el héroe encorajinado que, bandera en ristre, lucha por su grandiosa nación adalid de la libertad y los más sanos valores. La fanfarria patriotera ha dejado paso a un heroísmo más doméstico y humano.

Y bajo esta premisa es construido el personaje principal de Shooter, último trabajo de Antoine Fuqua en el que el director de Training Day vuelve a demostrar su buena mano a la hora de manejar los resortes de la acción. Su ajustado metraje de dos horas parece medido al milímetro para no dejar espacio alguno al bostezo. Y a pesar de que su guión apueste por una cierta complejidad propia del thriller político, Shooter se queda en los terrenos de una buena y entretenida propuesta de cine de acción.

El ex modelo de Calvin Klein Mark Wahlberg encabeza un reparto en el que, paradojas de la vida, su enemigo es un militar corrupto interpretado por Danny Glover, otrora héroe junto a Mel Gibson de la popular franquicia Arma letal. También se deja ver un rostro cada vez más popular, el del actor de ascendencia mexicana Michael Peña, ya visto en filmes dirigidos por Eastwood u Oliver Stone. Cada uno cumple en su rol, más o menos prototípico, y hacen de Shooter una película que vuelve a apoyarse en una vieja y exitosa alquimia: imágenes espectaculares más acción sin tregua, igual a entretenimiento asegurado.
Lo mejor: Entretiene y resulta atractiva, aunque no profundice en exceso, en su perfil como thriller político.
Lo peor: Lo de siempre en este tipo de filmes: el exceso de estereotipos y situaciones tópicas.
publicado por Matías Cobo el 20 abril, 2007

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