La película trata sobre un tipo investigador que se mete en los subsuelos de Moscú a descubrir una historia muy extraña sobre hombres, marginales y demonios. Todo nace de la época de los zares, pero está rodada en la modernidad. Como parece que tarda en volver el mozo, se monta una expedición formada por un cura, una muchacha, un investigador resentido y dos matones que no tienen ni media hostia (uno es Arturo Cañas, de Cámera Café). Y se meten en los subsuelos, que oye, están excavados casi casi hasta el centro de la tierra, y luego se meten con las obras del Gallardón.
¿Pues qué quereis que os diga? A mí la película me ha gustado, coincidiendo con mi medio calabacín. De miedo, lo que se dice de miedo, no es. Vamos, que no he sabido que era de miedo hasta que no he leido una crítica que ponía “de terror”. Lo más interesante es la historia que se cuenta, a través de la lectura de un libro, sobre los sucesos que acaecieron en ese lugar y propiciaron lo que pasó después. La elección de actores no está nada mal, y el señor Kilmer debería ir a Corporación Dermoestética a que le hagan lonchas, que no cabe en el plano. Lo que no me ha gustado nada de nada es que sea tan oscura. Prefiero un poco menos de ambiente y que se vea mejor lo que pasa.
Resumiendo, película de galerías y subsuelos, que nos cuenta que existe un mundo debajo de las ciudades y que casi mejor no visitarlo. No está mal, se deja ver, cuenta una historia curiosa y es muy oscura. Me gustó.
Hay que ser generoso, que para una que cuenta con fondos de todos y me ha gustado.
Besitos.
Lo mejor: Capote y su doblador español.
Lo peor: Lo larga y tediosa que se hace.
