La película, tan solo al cuarto de hora, se hace una verdadera tortura. Imagínense, hay un momento en que el protagonista, el motorista, salta 90 metros a lo largo por encima de unos helicópteros….

★☆☆☆☆ Pésima

El Motorista Fantasma (Ghost Rider)

Cuando acabé de ver esta película, la verdad, una sonrisa de satisfacción en la cara… Desde luego, la película no me gustó (el 3/10 habla por si solo), solo sé que de repente vi una oportunidad única para destripar una película que a ningún ser humano sobre la tierra le ha podido gustar.

A continuación: “De cómo Alex despedazó “Ghost Rider””

Es impresionante como en solo una palabra podemos describir todas las facetas de una película que nunca debería de haber llegado a las pantallas de cine. Esa palabra es… bodrio.

Voy a empezar por reventaos el argumento, todo lo que algún descerebrado podría llamar “giros argumentales”. No es que quiera fastidiaros, solo quiero protegeros contra lo que podría ser la peor forma de gastar el dinero… viendo “Ghost Rider”.

El Demonio anciano mata al padre del motorista, el motorista acaba liado con la reportera, el que vive en el cementerio resulta ser un jinete fantasma, al final el hijo del demonio viejo muere porque el motorista le hace “la mirada de no-se-qué”, el motorista consigue saltar los helicópteros, el motorista no muere al final, pero si se queda con “la maldición del motorista” para ayudar a la gente… Creo que esto será suficiente para que no veáis la película.

Según la Wiki (la Wikipedia), “Una película es una secuencia de imágenes fotográficas tomadas con una cámara, y presentadas mediante un proyector. Empleando una velocidad de sustitución de imágenes superior a 18 fotogramas por segundo, crea en el ojo humano la ilusión de continuidad, sin interrupción entre cada fotograma debido a la persistencia retiniana”, por lo tanto, y lamentablemente, a “Ghost Rider”, se le puede (pero no se le debe) llamar película.

Resuelta esta duda… Hablemos de la película.

La verdad, me considero una persona con paciencia a la hora de ver cine, es más, solo en una película (de la cuál no diré su nombre) salí de la sala antes de que acabara la proyección de la misma. Y la verdad, con Ghost Rider, me faltó muy poco para echarme una siestecita.

No es para menos, desde el principio, Mark Stevens Johnson, responsable de la “criatura”, nos deja muy claro que hemos cometido un claro error al ver esta película. Atención a la muerte del padre con la moto… seamos justos… nadie muere por eso. Hasta los anuncios de la dirección nacional de tráfico están mejor rodados, mejor montados, y desde luego, son más espectaculares. Otro detalle curioso es el “espectáculo” del padre e hijo, ¿quién demonios pagaría por ver una exhibición que la hacen hasta en el parque de al lado de mi casa?

Bueno, como decía… la labor de Johnson es patética, es más, desde este momento lo nombro mi favorito para ganar el Razzie al peor director de este año (y del siguiente, y del siguiente, y del siguiente…).

Sigamos.

La película, tan solo al cuarto de hora, se hace una verdadera tortura. Imagínense, hay un momento en que el protagonista, el motorista, salta 90 metros a lo largo por encima de unos helicópteros. Pues bueno, bien sabe Dios que todo mi ser gritaba: que el salto sea corto y que las aspas del helicóptero mutilen su cuerpo. Sí, señoras y señores, hasta ese extremo la película nos hace agonizar.

Otra cosa muy graciosa es la escenita en la carretera, cuando John Blaze (el “prota”), intenta hacerse de nuevo con el corazón de su amada. Si cometen el error de ver la película, deléitense con la escenita del beso (que por cierto, en mitad de dicho beso, hay un primer plano de una vaca mugiendo. No crean que exagero).

Resumiendo, podríamos decir que el guión en sí… sin paños calientes… es una mierda. El guión lo firma el director de la película, demostrándonos que no vale ni para escribir un guión medianamente coherente, abusando de recursos que hacen el guión más pesado como la repetición durante toda la película de la frase: “Hay que vivir sin miedo”. Frase que en boca de Nicolas Cage solo se convierte en una estupidez a un más de lo que es…

Ahora hablemos de… de… los… ¿actores?… No… ¿como decirlo?… la gente esa que se pone delante de la cámara.

Empecemos por Nicolas Cage, ese hombre al que odio con toda mi alma y con todo mi ser. Cage, se dedica a pasearse por delante de la cámara mostrando siempre la misma expresión (esa expresión tan suya que usa en todas las películas, ya sean un drama o un thriller).

Eva Mendes, tres cuartos de lo mismo, pero no llega al extremo de Nicolas…

En cuanto a los demás actores en general… Para fusilarlos a todos, aunque lo hacen mejor que Cage y Mendes juntos (imagínense el “nivelazo” del elenco de actores).

Otro aspecto “destacable” son los Efectos Especiales… Es cierto, no son malos, pero distan mucho de ser unos efectos especiales hechos y derechos.

Lo único medianamente salvable es la Banda Sonora, que aunque a la gente parece entusiasmarle este nuevo trabajo de Christopher Young, a mí solo me parece normalillo tirando para bueno.

En resumidas cuentas, una película que lo único que merece es pudrirse en un viejo almacén.
Lo mejor: Que se acaba.
Lo peor: Todo.
publicado por Alex Largo el 12 abril, 2007

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