Buen cine, con algún fleco que otro, pero que deja buen sabor de boca, y con eso ya tengo más que bastante.

★★★☆☆ Buena

Diario de un escándalo

Cuando una película se estrena ya precedida por varias nominaciones a los Oscars vas predispuesto a que no estás ante cualquier producto cuya calidad descubrirás conforme se desarrolle el metraje. Partitura original, Mejor guión adaptado, Mejor actriz principal y Mejor actriz secundaria, ahí es nada, y tras ver ‘Diario de un Escándalo’ sus nominaciones son más que merecidas. La película es básicamente un duelo interpretativo entre dos actrices que demuestran que sus reiteradas nominaciones no son fruto de una inspiración momentánea. Buen cine, con algún fleco que otro, pero que deja buen sabor de boca, y con eso ya tengo más que bastante.

Si me permitís una licencia algo populachera, yo la llamaría ‘Diario de Bridget Mala’, pero si rascamos algo más veremos que la mala no es tan mala, y la mosquita muerta tiene menos moral que un tratante de blancas. Con una premisa tan manoseada como la relación entre un menor y su profesora, las dos protagonistas tejen una ’sociedad’ de secretos donde una saca ventaja de la debilidad de otra, manteniendo durante toda la historia una tensión propia de ese tipo de relaciones amistosas donde ‘vales por lo que callas’, aunque las consecuencias tras la ruptura de uno de los eslabones son catastróficas.

Sheba (Blanchett) es la profesora de arte nueva en un instituto londinense cuya profesora más veterana, Bárbara Covett (Dench) tiene cierta predilección por entablar relaciones personales con sus colegas basadas en la transmisión de secretos inconfesables. Cuando Sheba inicia una relación con un estudiante de su clase de 15 años, Barbara utilizará el secreto para manejarla a su antojo, siempre con la espada de damocles bajo su cabeza. Ni que decir tiene que la veterana cobrará su venganza tras un pequeño desaire cometido por la profesora pederasta.

El cine británico es de los pocos que puede tratar la pederastia con ese toque tan sofisticado y pomposo. A diferencia del resto de Europa, donde convertiríamos la historia en un dilema amor-ley, este film lo convierte en un dilema amor-suciedad. Una sociedad tan estirada no puede ser tan inmoral, y Judi Dench se convierte en el testigo diabólico de los avatares de su nueva amiga. Ese ‘diario’ del título es el libro que escribe Barbara con todo lo que ocurre alrededor, y a diferencia del de Bridget, su voz en off relatando las miserias y secretos de quienes la rodean nos muestran a un personaje amargado pero con la soberbia suficiente como para no darse cuenta.

Así, conforme se cuenta la historia vemos como Bárbara se va haciendo con Sheba poquito a poco, hasta que la tiene tan cogida que podrá hacer con su vida, su familia y sus aspiraciones lo que le venga en gana, aunque el personaje de Blanchett tampoco se queda atrás. Dibujada como la buena de la historia, nos damos cuenta que ni es tan buena ni es tan inocente. Con esposo y dos hijos, la profesora se lanza a un amorío propio de ‘Yo soy la Juani’, el cual no sabe, o más bien no quiere cortar. El contárselo a su amiga parece que la excusa un poco más, pero no nos mintamos, sus acciones son tan deleznables como las de Dench.

Si hay algo que no me ha gustado tal vez sea lo precipitado que se desrrolla la relación entre ambas. Demasiado pronto para abrirse la profesora joven a su ‘nueva’ amiga, y algunas incoherencias en cuanto a la relación de Sheba con el menor. Es de lo poco que puedo resaltar, ya que como buen amante de las películas con diálogo incesante, del resto me olvido un poco.

De las interpretaciones poco puedo decir aparte de las dos nominaciones, que son razón más que suficiente para daros cuenta que con las miradas y sus gestos estas dos mujeres se bastan solitas para llevar el film de principio a fin. La química es indiscutible, y esa relación entre madre hija o a ratos amantes es interpretada de forma magistral teniendo en cuenta los altos y bajos que discurren en su ‘amistad’ tan peculiar. Atentos a la escena final de encontronazo entre ambas, cuando las cosas terminan diciéndose a la cara. Es sencillamente para grabar y mostrarla en las escuelas de interpretación. Bill Nighy es el hombre de la película, pero es que queda por los suelos al lado de estas dos señoras.

‘Diario de un Escándalo’ es de esas películas que muestran cómo de cabr***s podemos ser a veces cuando la soledad nos come y necesitamos al esclavito de turno al lado. Es naturaleza humana, recabar información por si puede constituir arma arrojadiza en el futuro. Unos nos quedamos en sólo pensamientos, otros lo materializan de la forma más directa. Aquí, Judi Dench, es de las últimas.

Por cierto, el póster es clavadito al de ‘Hable con Ella’ en versión ‘lado contrario’.
publicado por Bloody Will el 5 abril, 2007

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