Apreciable película, que constituye quizás una de las tres mejores interpretaciones en el cine de Danny Kaye, lo que para muchos no será decir mucho ya que se trata, según el acerbo popular “de un actor pretendidamente cómico que cae peor que un dolor de muelas”.
Es, creo yo, una buena película, francamente divertida, dado que los diversos géneros que confluyen en la cinta lo hacen grácilmente, sin fisuras de ningún tipo, con un conseguido ritmo de comedia, por lo que se hace disfrutable de principio a fin. Esto siempre es realmente difícil de conseguir, así que tiene mucho mérito.
La película fue un enorme éxito de público y vista muchos años después no es de extrañar. La verdad es gusta bastante, a pesar de Kaye, aunque mucho mérito hay que darle a a la preciosa y siempre buena actriz Virgnia Mayo. El resto del elenco interpretativo tampoco es moco de pavo. La recomiendo para pasar un buen rato.
Lo mejor: Danny Kaye, francamente gracioso.
Lo peor: Nadie se acuerda de ella.
