Diez años después de protagonizar su primera película, Mr. Bean regresa con más fuerza que nunca y con la amenaza de visitar las playas de Cannes los días en que se celebra el festival de cine más importante del mundo. Las Vacaciones de Mr. Bean es una comedia alocada sin pretensiones, excepto la de provocar carcajada tras carcajada en el espectador. En ese sentido es un film honesto, que no engaña a nadie, y que ofrece lo que promete, lo cual, y aunque duela decirlo, ya es meritorio hoy en día. Evidentemente, a quienes no les guste el tipo de humor de Mr. Bean, esta película les horrorizará, pero aquellos a los que les gusta el personaje no pararán de reir desde el principio hasta el final.
El personaje se parece más al de la serie de televisión que al de la anterior película, apenas no habla, y su simple pero efectiva comicidad se basa en la payasada continua. Hay momentos realmente desternillantes, como la escena en el restaurante (genial Jean Rochefort), o la secuencia “operística” en medio del mercado. Mención especial merece toda la ácida retranca que acompaña al personaje de Willem Dafoe y a la presentación en el festival de Cannes. Las Vacaciones de Mr. Bean es una comedia que cumple a la perfección su cometido: hacer pasar un rato muy divertido a los espectadores.
Lo mejor: Mr. Bean.
Lo peor: Algunas escenas sentimentales metidas con calzador.
