Se describen a los personajes demasiado rápidamente, con un ritmo caótico y mostrando demasiados detalles para ser apreciados con todo detalle. Lo que ocurre es que esa descripción tiene vital importancia para la comprensión total de la película, como se demuestra en su muy bonito final.
Lo mejor es lo que acontece en el presente, más que en el futuro, cosa que, en un principio, pudiera parecer paradójico, no en vano lo más imaginativo podría esperarse sucediera en los años venideros.
Pero no es así, quizás sí visualmente, pero no en cuanto a emoción y diversión. En el futuro, la pelea con el dinosaurio está muy bien, el resto, no tanto. En el presente, sin embargo, asistimos a varias escenas francamente estimables, como la de la Feria de la Ciencia, el momento en el que descubrimos la verdadera personalidad del “hombre del bombín”, o el bonito epílogo.
Con todo, y a pesar de dicha descompensación, se trata de una disfrutable cinta de animación del género fantástico, dotada de una portentosa música a cargo del siempre excelente Danny Elfman, y un diseño encomiable. Creo que merece la pena, aunque se trate de un trabajo mejorable.
Lo mejor: La portentosa música de Danny Elfman.
Lo peor: Un cierto caos en la descripción de la familia Robinson.
