Blockbuster bien montado, plásticamente perfecto, muy salvaje y entretenido. Intachable como cinta épica y de efectos especiales y que, sin duda, abrirá una nueva senda de cine palomitero, más si tenemos en cuenta, que sus recaudaciones en taquilla e

★★★★☆ Muy Buena

300

La transformación estética del cine espectáculo de último cuño tiene detrás de ella a la figura del dibujante de novelas gráficas y también guionista, Frank Miller. Suyas son las obras “Sin City” y “300”, para las que además ha participado muy activamente en sus versiones para la gran pantalla, codirigiendo, escribiendo, produciendo o simplemente supervisando estas adaptaciones y ante todo intentando que la esencia y apariencia de sus obras, fuesen reflejadas con escrupuloso parecido en el cine.

Por este empeño en trasladar las imágenes de un comic al séptimo arte lo más textualmente posible, Miller y Robert Rodríguez en “Sin City” y ahora Zack Snynder (responsable de ese revival zombie que era “Amanecer de los muertos”) han necesitado llevar a cabo un original uso de los efectos especiales, no tanto con el fin de sorprender al espectador (aunque posteriormente hayan logrado ese efecto) sino con la intención de acoplar al máximo imágenes y viñetas, con la evolución cinematográfica y visual que eso conlleva.

De este modo, tanto “Sin City” como ahora “300” son las cintas responsables de una nueva evolución del blockbuster cinematográfico, una nueva manera de entender el cine de palomitas, el cual apuesta en su totalidad por el croma (es decir, ese fondo verde sobre el que actúan los actores que luego es transformado en decorados infográficamente), algo que ya intentaron George Lucas en sus episodios recientes de la saga “Star Wars”, ciertos pasajes de “El Señor de los anillos” o “King Kong” de Peter Jackson o los responsables de “Sky Captain y el mundo del mañana”, pero que al parecer, estas adaptaciones de los mundos creados por Miller y su intento por ser un fiel reflejo en movimiento de las novelas gráficas, han dotado a este nuevo uso cinematográfico, (radicalmente opuesto a la concepción de cine como tal) de una coartada perfecta, una justificación para este uso absoluto de los efectos visuales en detrimento del clasicismo del cine que todos conocemos.

Nos guste o no, “300” ya forma parte de la historia del cine de efectos especiales. Su propuesta es radical y no podemos negar que su influencia, como la que está teniendo “Sin City”, va a ser determinante para el futuro del cine espectáculo, aquel cine de grandes presupuestos que ya no es incapaz de mostrarnos el universo más inimaginable, las situaciones más insospechadas o las criaturas más inverosímiles.

“300” se sirve de un pedazo de historia para componer su mundo de fantasía. La batalla librada en las Termópilas griegas entre Espartanos y Persas en el 480 adC y con Leónidas al frente de un ejército de 300 valerosos hombres luchando contra millones de soldados del bando contrario, es la excusa argumental con la que Frank Miller creó su novela gráfica y que ahora Zack Snyder ha sabido retratar avispadamente en la gran pantalla.

Como ya ocurría en “Apocalypto” de Mel Gibson, el rigor histórico es lo de menos. Las batallas, los protagonistas y los lugares escritos en los anales de la historia, solo son tomados de inspiración para reinventar la historia del modo más fastuoso, colorista o vistoso posible. En definitiva, para crear un rápido y divertido entretenimiento. Porque “300” es precisamente eso, una eficaz cinta de acción y aventuras de nueva generación, realizada con oficio por Snyder y llena de violencia, testosterona y colores dorados.
Es innegable el poder visual que tiene “300”, como la rabia y la fuerza que desprende en cada uno de sus momentos. Con un guión bastante escaso que se centra en las batallas desde muy pronto, Snyder, basa el interés de su película en las poderosas figuras de Leónidas (Gerard Butler, magnético en su papel), Jerjes (un amaneradísimo Rodrigo Santoro) y Lena Headey (estupenda como la Reina Gorgos) que centran el interés de la historia en sus diferentes puntos de vista.

Los momentos de batalla, están bien realizados, son limpios y evitan ese mal endémico de las escenas bélicas del cine actual, en que nada se aprecia y todo es confuso. Existe también un cierto abuso de la cámara lenta, la cual se recrea en determinadas situaciones, pero en definitiva, “300” tiene las mejores secuencias de batalla desde “El Señor de los anillos” que vuelve a ser un claro referente en esta ocasión. En cuanto a las intrigas palaciegas, apenas tienen consistencia, y es un punto muy débil en el conjunto de la historia, a pesar, repito, del buen hacer de Lena Headey como la Reina Gorgos.

Resumiendo, “300” es un blockbuster bien montado, plásticamente perfecto, muy salvaje y entretenido. Intachable como cinta épica y de efectos especiales y que, sin duda, abrirá una nueva senda de cine palomitero, más si tenemos en cuenta, que sus recaudaciones en taquilla están siendo cuantiosas, que viene a ser lo principal para los productores de este género cinematográfico que tanto dinero necesita para poder ser elaborado. Una de las cintas de la temporada.
publicado por Robgordon el 29 marzo, 2007

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