Esto es un hombre que recibe la noticia de su cáncer. Y cómo esa revelación insufla de vida su precariedad funcionarial, su lamentable abandono y su monótono tránsito por los días. Aquí es cuando Watanabe, el enfermo revitalizado, decide hacer “su obra social” y construye un parque en su barrio.
Para aprender a amar el cine, hay que ver esta película y prendarse de la perfección formal y del lirismo de la escena del columpio ( y la canción triste ) o la concatenación del plano subjetivo del propio Watanabe y su hijo viendo cómo una carreta se lleva el féretro de la madre.
¡Vivir! es también una película de Kurosawa, llena de flashbacks muy breves, de apuntes fragmentarios de la trama, que parece, por momentos, una película italiana del neorrealismo llena de japoneses.
Así que quien pensara que Kurosawa era Rashomon o Los siete Samurais o La fortaleza escondida, aquí tiene también una joya a lo Capra, un absoluto canto a la vida, a pesar de la tristeza tan enorme que puebla el largo metraje de la cinta. !Obra maestra!
( Y para ser la primera película japonesa clásica que este escribiente ha visto, la cosa ha comenzado con excelente buen pie ) Mañana más y mejor.
Lo mejor: El actor Takashi Shimura.
Lo peor: ¿ Diré que nada ?
