Miller y Snyder han constituido un referente cinematográfico muy a tener en cuenta para todo aficionado al cine fantástico. No faltarán las voces criticonas respecto a este 300. Entre ellos –la mayoría- críticos que siguen anclados en lo pasado…

★★★★☆ Muy Buena

300

Para empezar a hablar de 300, y hay para una amplia opinión, tenemos que citar dos nombres clave: Frank Miller y Zack Snyder. Ambos, juntos en esta ocasión o por separado, han constituido en poco tiempo un referente cinematográfico muy a tener en cuenta para todo aficionado al cine en general, pero sobretodo al fantástico. La obra de este reputado autor de novelas graficas consta de títulos muy reconocidos como Batman Año Uno, Sin city, Daredevil El hombre sin miedo o la que ahora nos ocupa, 300. No fue hasta la segunda que he citado, Sin city, cuando de veras comenzó Miller a tener relevancia en el cine, siendo hasta entonces bastante reacio a la adaptación de sus obras. Junto Robert Rodríguez, Miller se sentó también en la silla del director para garantizar una adaptación fiel y de calidad, que no ensuciara la reputación creada por su novela grafica, y así fue. Sin city se estrenó con un éxito comercial moderado – supongo que el DVD se habrá vendido como rosquillas, aunque por España aun no tenemos una edición decente-, pero una legión de seguidores se sintieron muy satisfechos con los resultados artísticos, así como el publico general, que con mayor o menos agrado, respondió bien en su justa medida a una propuesta formal muy arriesgada para los tiempos que corren. Despues de esto, no tardarían en oírse rumores sobre otra adaptación de una famosa obra de Miller, que no es otra que este 300.

Para esta ocasión se ha querido contar con otro director de probada eficacia –le pese a quien le pese, Robert Rodríguez lo es- en el terreno fantástico y con un estilo potente que pueda sacar el mayor partido a la novela grafica en su plasmación en imágenes, sin perder la magia de las viñetas, como suele ocurrir –o eso dicen muchos aficionados, puesto que yo, como ya sabréis los que me leéis habitualmente, no sigo demasiado el mundo del comic- en otras tantas adaptaciones. El director elegido para la ocasión fue el emergente Zack Snyder, habituado al campo de los videos musicales y que triunfó con el magnifico remake de Amanecer de los muertos, que incluso superó a la mítica película de George A. Romero, cosa poco usual en el mundo de los remakes y más aun si hablamos de películas originales tan reconocidas. Snyder ya se confirmó en los primeros minutos de aquel Amanecer de los muertos como un director capaz de imprimir una fuerza y una tensión a las imágenes que, a día de hoy, son muy pocos los que consiguen en sus propuestas. Y aquella película no fue un bluff, puesto que ahora, en 300, Zack Snyder lo ha vuelto a hacer, con Miller muy pendiente de sus pasos y sin perder el respeto por la novela grafica ni, por lo que veo, los aficionados.

Ya entrando de lleno en la película, y no en la novela grafica –que no he leído, aunque me estoy planteando hacerlo-, ya podemos decir que, tras la larga espera y las altas expectativas, 300 no decepciona. Y es que, al igual que sucedía en Sin city, la experiencia visual que nos propone es algo digno de ver en una buena sala de cine, con una pantalla gigante y sonido de calidad. Solo por esto, 300 ya merece ser vista y recomendada. Ahora bien, entrando en otros apartados, la película a penas pierde fuerza, siendo en conjunto una obra interesante, entretenida, bien interpretada –Gerald Butler magnifico, con unos planos finales brutales-, montada de manera soberbia – un comic en movimiento en estructura, pero no al mismo nivel que la más estricta Sin city-, musicada a la perfección –atención a esos acordes metaleros en algunos momentos cumbres, o a la música épica que consigue erizarte los pelos- y con una factura y una labor de dirección artística imponentes, que hacen de 300 un viaje a un cine bien llamado moderno –y no pretencioso, ni modernete- que busca espectadores de muchos tipos sin quedarse en un mero blockbuster, y que consigue sus objetivos mediante el cumplimiento de sus promesas: espectáculo puro y duro, además de carácter innovador e incluso trasgresor.

Claro que no faltarán las voces criticonas respecto a este 300. Entre ellos –la mayoría- críticos aburridos y con las miras poco anchas, que siguen anclados en lo pasado y la no innovación, en el no progreso del cine como arte, ahora que la tecnología es capaz de ofrecer más vías. Los habrá que, al igual que sucedió con Sin city, no comprendan – o no intenten comprender- las variantes que suponen tales obras en su concepción, y la escuela que, a buen seguro, crearan. En realidad no hay que llevarse a engaños, pues 300 se trata de un tipo de cine con un publico asegurado: los miles de fans de la novela grafica o de Frank Miller en general, los aficionados al mundo del comic, los seguidores de video juegos, los aficionados al fantástico, los aficionados al cine épico sin prejuicios puristas –pues, y dentro de unas líneas hablare de ello, 300 no destaca precisamente por su rigor histórico, ni lo pretende- y, a su vez, el publico que busca blockbusters, lo que ha convertido a este ejercicio de estilo en el gran éxito de lo que llevamos de año, recaudando 160 millones de dólares en tres semanas y acercándose sin problemas hacia los 200 –de esto hablare más ampliamente en el resumen de la taquilla que esta al llegar-.

Y como ya decía, no pretendan buscar una clase de historia en 300, no. La película, como la novela grafica –que, según tengo entendido, adapta fielmente casi todo- son visiones de la batalla de las Termopilas, que, efectivamente, libraron espartanos contra persas, en clara inferioridad de numero de los primeros. Hasta aquí todo bien, pero el apartado fantástico, incluso mitológico, hace presencia muy de vez en cuando, y las licencias narrativas no conocen limites, lo que no veo como algo negativo, pues que yo sepa nadie a dicho –ni Miller ni Snyder, ni los respectivos protagonistas- en ningún momento que pretendieran contar algo fiel a los datos históricos, sino crear un sólido entretenimiento y un espectáculo visual arrebatador que sirviera más como film de genero que como épica en el sentido clásico del termino. En lo que también parecen hacer hincapié sus detractores es en la carga supuestamente xenófoba del relato, que deja a los persas como villanos malvados y estereotipados –el rey Jerje es visto como un amanerado gigante-, lo que ya apuntan algunos que convierte 300 en un alegato pro Bush (¡!) en, dicen, una obvia metáfora de lo que sucede actualmente con su política exterior. Yo, por mi parte, creo que hay gente que tiene demasiado tiempo libre, si bien es cierto que los persas no salen muy bien parados, lo que no quiere decir, yo al menos no lo entiendo ni remotamente, que los árabes sean el mayor mal de la humanidad ni cosas similares, al igual que viendo La pasión de Cristo no se me ocurría pensar que había que odiar a todos los judíos por lo que aparecía en la pantalla –y también hubo polémica, incluso algún iluminado llegó a decir que aquella película crearía un nuevo exterminio del pueblo judío (¡!)-.
publicado por JohnTrent el 27 marzo, 2007

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