En este nuevo drama, la actriz encarna al personaje de Josey Aimes, una maltratada madre de dos niños que regresa a su pueblo natal tras abandonar a su marido y que decide trabajar en la mina porque el oficio le reporta más dinero que cualquier otro. Por supuesto, el hecho de que las mujeres trabajen en la mina no está bien visto en el tradicional pueblo de North Country por lo que el personaje de Josey se enfrenta con sus padres (Richard Jenkins y Sissi Spacek) y al resto de compañeros de la mina, quienes ven amenazados sus puestos de trabajos por las mujeres y descargan sus iras con acosos sexuales y humillaciones hacia sus compañeras.
Pero el personaje de Charlize Theron no se resigna y lucha para que se respeten sus derechos presentando una demanda contra sus superiores por su indiferencia frente a los acosos que sufrían las mujeres en la mina. Josey contó con el apoyo de sus compañeras para interponer la demanda, una acción judicial que se convertiría en la primera demanda conjunta (“class action”, en inglés) por acoso sexual, y que terminaría por modificar la legislación en toda América.
Tres líneas argumentales se entremezclan en el guión en tres tiempos diferentes: el juicio, los problemas en la mina que sufre la protagonista y la adolescencia de ésta en el pueblo se muestran de manera alterna, según se va desarrollando la declaración como testigo de Josey. Al final de la película -bastante predecible- se unen los tres tiempos del guión con bastante soltura. Maltratos, abusos sexuales, madres solteras, enfermedades degenerativas, problemas genera-cionales entre padre/hija o madre/hijo, secuestro de niños…conflictos que sin duda buscan tocar la fibra sensible de espectador, por lo que en esta película no hay espacio para la comedia.
Otro punto débil puede ser el hecho de que quizá debido a la enorme cantidad de personajes que aparecen en la película, es imposible que todos ellos aparezcan perfectamente psicológicamente perfilados. La interpretación de Charlize Theron, en cambio, se convierte en el epicentro de la película y hace que merezca la pena esperar a ver el predecible final.
Lo mejor: La interpretación de Chalize Theron y la cruda realidad de la historia.
Lo peor: Los personajes secundarios están psicológicamente desdibujados.
