La película trata de una extraña familia de animalitos que se levantan de su hibernación y descubren que se encuentran rodeados de una lujosa urbanización, donde antes había un frondoso bosque. Como se han quedado sin comida, se dejan aconsejar por un mapache para obtener el alimento de los humanos, con los peligros que ello conlleva. Pero el patriarca de la familia, una tortuga, no ve nada claro el plan, lo que hace que se tambalee la unidad familiar.
A mí estas películas, por definición, me gustan mucho. Y si además son buenas, pues me gustan más. En este caso nos encontramos con una película sobre la unidad de la familia, sobre la diversidad y la igualdad, sobre el progreso, sobre la convivencia de los humanos con el resto de seres de la Tierra, sobre el trabajo en equipo, incluso, sobre el amor. Y es que ya se sabe que estas películas tienen que atufar a moralina por todos los lados para que los mayores podamos decir “la veo por los valores que inculca” y no por que disfrutamos con películas de animación infantiles. La trama es bastante pueril, lo que es muy adecuado dado que está orientada para niños. El argumento se desarrolla bastante ágil, con pocos ratos de moralina narrada, lo que es de agradecer. Y tiene muchos momentos de humor para todos. Mención especial merece, en la versión española, el doblaje de Luis Merlo en el cuerpo de tortuga. Me parece que es el papel de su vida y que si esa tortuga hablase, tendría que ser con esa voz.
Resumiendo, película infantil apta para todos los públicos, desde los más pequeños a los más grandes. Para ver con los ojos como platos, del mismo modo que la ven los niños.
Lo mejor: El caserón y el ambiente que le rodea al principio de la película está muy logrado.
Lo peor: El guión da risa, intenta por todos los medios ganar en intensidad pero aburre.
