Crear un imaginario capaz de disputarle a ese afán de gloria el sentido tiene más valor del que parece.

★★★★★ Excelente

Cars

A pesar de lo divertidas que son las historias de Pixar, sus protagonistas siempre se plantean problemas serios que se puede enunciar como algo parecido a “¿Qué lugar quiero ocupar yo en el mundo?”. “Toy Story 2” planteaba si Buddy quería ser un juguete o un objeto de exposición, los comicos de “Bichos” tenían que decidir si iban a ser payasos o héroes, en “Buscando a Nemo” Nemo tiene que elegir entre una pecera y un océano, en “Los increíbles”, Mr Parr tiene que decidir entre ser un agente de seguros o un superhéroe. Rayo McQueen, el protagonista de Cars, tiene que elegir entre la vida egoísta de triunfo, y la amistad.

Rayo McQueen se parece sobre todo al Buddy de “Toy Story 2”. En un mundo como el nuestro tan descerebradamente obsesionado con la fama rápida de la televisión es un acto de valentía defender la vida anónima de la gente de pueblo. A Mr Increíble le preguntaba su esposa por qué quería hacer las cosas él solo. ¿Qué sentido tiene el héroe solitario? En una película de Pixar el héroe siempre es la amistad.

McQueen va camino de Los Ángeles para ganar la Copa Pistón que le hará famoso cuando se pierde en la mítica Ruta 66 y decubre el pueblo olvidado de Radiador Springs. Obligado por el juzgado a cumplir tareas sociales por una infracción, McQueen conocerá un grupo de vecinos que no tiene nada que ver con su propio mundo. Sally Carrera, la chica, Luigi y Guido, dos coches italianos que sólo admiran los Ferrari, Mate, el cachondo del lugar, que se divierte asustando a los tractores, y el misterioso Doc Hudson. Cada personaje tiene algo que lo hace entrañable y algo que lo ata a ese pueblo perdido. McQueen irá descubriendolo poco a poco. ¿Tiene Radiador Spring algo que ofrecerle a él? ¿Hay algo más importante que la fama? Muchos reprochan al cine americano su obsesión por el triunfo. Por eso, crear un imaginario capaz de disputarle a ese afán de gloria el sentido de una película tiene más valor del que parece.

El nuevo invento de Pixar es válido por todo el trasfondo humano y es deslumbrante por todo el vehículo expresivo que ha usado para trasmitirlo: la nostalgia de los años cincuenta, las dobles lecturas, coche-persona, tractor-vaca, las marcas, el progreso, la deshumanización de las competiciones, la recreación de un mundo hecho para los coches.
publicado por Jose Contreras el 11 julio, 2006

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