Muy recomendable elección para ir al cine y unirnos a la sonrisa de los más pequeños. No se preocupe si no es la película que usted habría elegido, deje que sean sus hijos los que le lleven.

★★★☆☆ Buena

Cariño, estoy hecho un perro

Basada en un éxito de acción real en vivo de 1959 de la factoría Disney llega a nuestras pantallas un remake de esta comedia familiar. Cariño estoy hecho un perro, protagonizada por Tim Allen, Kristin Davis, Danny Glover y Robert Downey Jr. La película relata la historia de un abogado que absorbido por su trabajo se distancia cada vez más de una familia que le quiere y que se siente día tras día abandonada. En esta historia además, se ve involucrado un perro de fabulosa longevidad que accidentalmente le transfiere al personaje de Tim Allen, la capacidad para adoptar su forma canina. Este es el punto de partida de una hilarante comedia altamente recomendable para ver con los más pequeños.

La película cuenta con todos los elementos propios de las comedias familiares Disney. Un padre que ya no se encuentra en lo onda familiar, y que cada día que pasa está más y más ausente de los pequeños acontecimientos del día a día de su familia, una madre que no encuentra el modo de hacer que su marido vuelva a ser el hombre del que se enamoró, y un par de adolescentes rebeldes que son, junto con el animalito de turno, el desencadenante de un giro de 180º que tienen como resultado el esperado final feliz al que nos tienen acostumbrados las películas de este género.

Como no podía ser de otro modo, una película Disney que se precie ha de tener unos “malos” que estén a la altura de las circunstancias, ni muy perversos, ni muy edulcorados, eso si, han de tener ese toque simpático y tontorrón que tienen los personajes malvados de Disney, para ello, un estupendo Robert Downey Jr. asume el papel del científico malvado con una soltura propia del que es un gran actor. La película regala a lo largo de sus 99 minutos de metraje una sucesión de gags, la mayoría de ellos relacionados con la actuación de Tim Allen, que arrancan carcajadas, de manera continuada y sostenida a una audiencia que se va entregando al film desde los primeros minutos del metraje de la película.

Es una película pensada para que los más pequeños dejen volar su imaginación con las aventuras de un perro de lanas y unos padres simpáticos, comprensivos y geniales que encontrarán la solución a sus dificultades personales durante los 99 minutos que la película nos tiene sujeto a la gran pantalla. Los personajes Disney tienen un enfoque personal que hacen que los pequeños se sientan identificados con ellos y que a su vez logran que nosotros, los adultos, conectemos con una relativa facilidad con el niño interiorizado y dormido que una vez fuimos y que durante la sesión vuelve a nosotros en la contemplación de la sonrisa de las sobrinas a las que llevamos al cine, para unos, o los hijos propios para otros. Una sonrisa a la que nos sumamos casi con descuido porque, si bien estos personajes están más próximos a los de la serie de “cariño, he encogido a los niños”, que a los de “Mary Poppins”, en suma tienen un encanto especial que hace que veamos la película con gusto.

Tim Allen como motor de la película

El genial actor, productor, y escritor entrega su mejor festival de muecas, gestos y expresiones en una simpática interpretación heredera directa del mejor humor gestual del cine mudo. Sobre él recae buena parte del peso de una película que tiene alguno de sus mejores momentos en las apariciones del genial actor. Especialmente señaladas son las escenas en el juzgado. Allí es donde Allen ofrece un recital de gestos y expresiones con los que pequeños y grandes rompen a reír durante el visionado de la película. No perdamos de vista una simpática persecución en la que el actor, corriendo literalmente a cuatro patas, protagoniza una persecución al más puro estilo Disney, con jardines llenos de gente regando sus plantas, gente siempre por medio dificultando la persecución y un remate final que no defrauda.

En suma y en conjunto; ”cariño estoy hecho un perro” es una muy recomendable elección para ir al cine y unirnos a la sonrisa de los más pequeños. No se preocupe si no es la película que usted habría elegido, deje que sean sus hijos los que le lleven. La película le ganará y verá como su rictus se relaja y en pocos minutos se encuentra usted dominado por la sonrisa y la carcajada disfrutando casi igual que el más pequeño de la sala.
Palabra de uno que ya pasó por eso.
Hasta la próxima.
publicado por Juan Manuel el 8 agosto, 2006

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.