Entretenida cinta de aventuras que posee las mismas virtudes y padece los mismos defectos que su predecesora.

★★★☆☆ Buena

He podido asistir a un pase especial de la que será, con toda probabilidad, la película más taquillera del año en todo el mundo: “Piratas del Caribe: El Cofre del Hombre Muerto” (Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest) de Gore Verbinsky.

En la película seguimos asistiendo, prácticamente en el mismo punto en el que las dejamos, a las aventuras protagonizadas por el capitán Jack Sparrow (Johnny Depp), Will Turner (Orlando Bloom) y Elisabeth Swann (Keira Knightley).

Tengo que reconocer que durante la primera hora de proyección pensé que podíamos estar ante una de la joyas del año. Porque la película comienza muy bien, con muchísimo ritmo y de forma muy divertida; pero lamentablemente después las cosas empeoran y el ritmo decae un poco. Sobran pasajes enteros que no eran necesarios en absoluto y, una vez más, estamos ante otro caso de confusión entre lo aparatoso y lo espectacular. Para lograr un duelo a espadas emocionante no es necesario situarlo en lo alto de una noria, eso es ser aparatoso, lo que hay que hacer es rodarlo de manera que resulte emocionante. Pero claro, es mucho más difícil y posiblemente haría de la película un producto mucho menos “para todos los públicos” de lo pretendido por sus responsables, que no buscan otra cosa, no nos engañemos, que recaudar la mayor cantidad de dinero posible.

Por eso a veces se pierde el tiempo en contar ramas de la historia que no aportan nada salvo una pelea divertidilla o una situación cómica (casi siempre algo infantil), en detrimento de otras que nos explicarían mejor las motivaciones de los personajes y que harían más emocionantes algunas de sus decisiones. Hay momentos, diálogos y situaciones que piden a gritos más emoción pero que no pueden tenerla o bien porque algunos actores no pueden dársela o bien porque para que ese momento fuese emocionante deberían habernos preparado para él con anterioridad. Y como ya he dicho, eso le restaría potencial comercial a la cinta.

Yo también haría algunos “ligeros” cambios en el reparto. En primer lugar Keira Knightley no es la actriz ideal para interpretar a una indómita mujer de espíritu aventurero; sencillamente no da el tipo. Pero aún aceptando eso, resulta increíble que una mujer con dicho carácter se enamore de un tipo con el aspecto pusilánime de Orlando Bloom (y eso que en versión original mejora). Menos mal que para compensar la balanza actoral tenemos a gente como Stellan Skarsgård o Bill Nighy que pese a trabajar casi en el anonimato debido al maquillaje o a los efectos especiales aplicados a su rostro, realizan interpretaciones por encima de las de los dos protagonistas nombrados.

Ahora que lo menciono diré que técnicamente la película es impecable y algo muy impresionante tendríamos que ver de aquí a final de temporada para que no estemos ante el oscar a los mejores efectos visuales del año que viene.

Mención aparte merece Johnny Depp, un grande de la interpretación capaz de actuaciones dramáticas, cómicas, contenidas o exageradas. Un actor que trabaja feliz en la cuerda floja y que realiza aquí de nuevo una genial interpretación de uno de sus personajes más populares. Sin él todo lo demás no tendría sentido. Él es la comedia, él es el drama, él es la aventura. Jack Sparrow es la película.

Resumiendo, para mí, el film posee las mismas virtudes y padece los mismos defectos que su predecesora. Se trata de una entretenida cinta de aventuras que hará las delicias de todo tipo de públicos y que proporcionará dos horas y media de diversión a los espectadores, especialmente a los menos exigentes, que ya no está mal. Sin embargo a aquellos capaces de disfrutar de las grandes cintas de aventuras de todos los tiempos es posible que la pirotecnia les sepa a poco.
publicado por Jeremy Fox el 8 agosto, 2006

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