La película respeta en todo momento la atmósfera, la estética y los personajes, elementos indispensables que han conseguido que la saga “”Silent Hill”” sea una de las más respetadas y jugadas.

★★★★☆ Muy Buena

Silent Hill

Cuando un veterano videoadicto como yo se dispone a ver la adaptación de un juego a la gran pantalla, le recorre una sensación de placer muy parecida a la que te invade cuando agarras el mando y enciendes la consola con tu última adquisición videojueguil. Lamentablemente esa sensación va disminuyendo y transformándose en desilusión según la película se va alejando más y más no solo de la idea original del videojuego sino también de su estética, de sus personajes, de su “embrujo”, en definitiva de todo aquello que lo hacía un gran videojuego. Y es que adaptar nunca es fácil. Un videojuego ha sido concebido de una manera muy distinta a una película, aunque cada vez ambos géneros dan la impresión de converger poco a poco.

Por todo ello no tenía muchas esperanzas con “Silent Hill”. Bueno, al menos no estaba dirigida por Uwe Boll, profanador de joyas como “Alone in the dark”, lo cual me animaba un poco más.

El comienzo, bastante típico, nos muestra a una niña sonámbula a punto de la muerte. En estos momentos de sonambulismo, la niña (desde The Ring, todas las niñas de pelis de miedo son iguales, ¿para cuando una niña rubia de pelo corto?) cree estar en “Silent Hill”, así que su madre, para intentar curar a su hija la llevará a ese pueblo abandonado en extrañas circunstancias. Hubiera sido mucho más inteligente por parte de la niña decir “Disneeeey Woooorld” en vez de “Siiiilent Hiiiill” en esos accesos de sonambulismo, pero claro, en vez de una peli de terror tendríamos otra cosa.

A partir de aquí, empiezan a ocurrir extraños fenómenos en Silent Hill, donde se suceden trepidantes ratos de acción cuando la oscuridad se apodera del pueblo donde constantemente llueven cenizas y ratos más pausados donde conocemos algo más acerca de Silent Hill, sin que en ningún momento nos moleste ese solapamiento entre historias. Los personajes están bien conseguidos y caracterizados de sus homólogos (los que lo tienen) del videojuego, destacando Cybil, la policía, que como nota curiosa aparece en el puesto 18 de los 20 personajes más gays de los videojuegos (http://gaygamer.net/index.php?s=gayest), qué tontería de lista.

La película respeta en todo momento la atmósfera, la estética y los personajes, elementos indispensables que han conseguido que la saga “Silent Hill” sea una de las más respetadas y jugadas. Desconcertante al principio, hasta que no llegamos a la mitad no sabemos muy bien de qué va la trama, muy característico también del videojuego.

¡Por fin! una digna adaptación de un videojuego.

PD: las enfermeras zombies podrían haber dado más juego, aparte del “1, 2, 3 al escondite inglés”.
PD2: Buff, que ilusión salir en el blog del Tito Chinchán. Espero no defraudar, aunque no esté a la altura de este experimentado crítico.
publicado por Antonio el 9 agosto, 2006

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