No nos intriga en ningún momento, la cosa es muy previsible y una vez que ha terminado te das cuenta que toda la película es absurda.

★☆☆☆☆ Pésima

Vamos a ver esa, vamos a ver esa, me decía la conciencia. Para desintoxiacar el cerebro de mega producciones americanas con tiros, explosiones y demás acción. Y en qué momento le hice caso al cerebro, cuando lo suyo es dejarlo en la mesilla antes de ir al cine. En fin.

La película trata de una muchacha que tiene un papel donde dice coge a uno al azar. Total, que se mete en un tren de alta velocidad y escoge a uno con cara de tonto, que rápidamente se cree que ha ligado. Esto lo hace para hacer creer a los que persiguen a Anthony Zimmer (un famoso estafador internacional) que él es y así matarle y que el verdadero se escape de rositas. Pero a medida que la película avanza, el de la cara de tonta resulta que se zafa con más o menos ingenio, con más o menos ayuda, y se enamora de la que le engañó al principio. Y al final está la gran sorpresa que no sorprende a nadie (salvo por la casa en la que se desarrolla).

Esto es un pedo en todo su esplendor. La historia que nos cuentan es bastante absurda, basada en las continuas casualidades. No me enganché en ningún momento al carro, y eso que la trama va muy lentita. Luego las cosas que hace el protagonista me ponen muy nervioso, rozando la tontez más absoluta. No nos intriga en ningún momento, la cosa es muy previsible y una vez que ha terminado te das cuenta que toda es absurda (si la veis, pensad en si las situaciones encajan o todo es fruto de la casualidad más extrema).

Resumiendo, rollo sin interés argumental, con unos personajes que no terminan de atraer y una historia que nos pasa tan de lejos que no llegamos ni a atisbarla.
publicado por Tito chinchan el 12 agosto, 2006

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