La joven del Agua, historia improvisada y alargada, es una ficción sobre el miedo que todos llevamos dentro a asumir nuestras responsabilidades, para el que Shyamalan propone como antídoto, al igual que hiciera con El bosque, la unidad de la Comunidad. Pero, en esta ocasión, el resultado es más bien fallido, no sólo porque permite que algunas de sus mejores ideas se diluyan en la trama, quizá por inconexa; sino sobre todo porque expresa su filosofía recurriendo a una caricatura de los personajes y situaciones de una obviedad alarmante. Demasiado ingenuo, incluso para ser un cuento.
Lo mejor: La música de James Newton Howard
Lo peor: El cargante cuento de la Nard.
