Se disfruta más si te gustan los cuentos de hadas para adultos, si disfrutas con la realización de una película más que con la robustez de un guión, si puedes pasar por alto ciertos detalles por el disfrute de algunas escenas memorables.

★★★☆☆ Buena

La joven del agua

Tras su polémica película “El Bosque” ya está aquí el nuevo trabajo del director de origen hindú, M. Night Shyamalan, “La Joven del Agua”. Antes de analizar el film me gustaría señalar que el realizador me parece uno de los más interesantes actualmente, capaz de dotar de auténtica personalidad a sus trabajos, algo que, desgraciadamente, cada vez abunda menos. Su estilo de rodar, pausado, evitando los planos de muy corta duración al estilo Michael Bay, lo convierte en un rara avis, sobre todo trabajando para un gran estudio de Hollywood. Su primera película de renombre fue “El Sexto Sentido”, una habilísima película, que redefinió el género de terror y que ha contado con numerosos imitadores. Su siguiente proyecto “El protegido” no resultó el éxito comercial que se esperaba, aunque para mí sigue siendo la mejor de sus películas, una parábola sobre el bien y el mal, con atmósfera de series como Más Allá del Límite o En los límites de la realidad, que también acaba siendo la más original y mejor película sobre superhérores rodada hasta ahora. Sus dos siguientes películas acaban siendo menos interesantes, tanto “Señales” como “El Bosque” malogran gran parte de sus logros en un tramo final orientado hacia un giro final nada convincente y que exige demasiado del espectador para resultar creíble. Esto último no debería ser un problema a priori, multitud de películas presentan mundos imposibles repletos de seres desconocidos pero siempre desde un punto de vista fantástico. Shyamalan siempre realiza una aproximación a la fantasía que nos rodea desde un estricto punto de vista realista, por lo que cualquier comportamiento o tesis ilógica es rechazada por el espectador. Una cosa más, teniendo un estilo plenamente identificable, Shyamalan se aproxima a cada película con algún recurso nuevo, que puede fascinar o irritar o, simplemente, dejar indiferente. Sirvan como ejemplos los planos a traves de superficies reflectantes en “El Protegido” o rodar de espaldas a los personajes que ocultan algo, más en concreto a William Hurt, en “El Bosque”, siendo este último un tanto irritante.

Tras este breve recorrido llegamos a su última película “La Joven del Agua”, un proyecto que tuvo problemas para ver la luz, principalmente por la negativa del estudio habitual del director, Walt Disney Pictures, al guión presentado por Shyamalan. Finalmente la película ha sido producida por Warner Bros. y ha resultado un nuevo fracaso para el estudio este año, tras “Superman Returns” (que obtendrá el dinero justo para cubrir gastos) o “Poseidón” (que, con suerte, cubrirá el 50% del presupuesto). “La Joven del Agua”, que narra la historia de un vigilante de un edificio de apartamentos que recibe una visita muy peculiar en la piscina del complejo, está narrada, ya desde el principio, como un cuento de hadas, narrado en su prólogo en versión original por David Odgen Steirs, prestigioso actor de reparto que, curiosamente, también narraba el prólogo de “La Bella y la Bestia”. Ya desde el plano inicial del filme sabemos que nos encontramos frente a una película de Shyamalan, por lo inusual de la duración de los planos, su relación de aspecto 1.85:1, a la que siempre le saca un gran partido, su elección de desenfocar el primer plano en varias escenas, que quizás signifique que quiere que el espectador vea más allá de lo obvio, pues esta ideas estilísticas siempre tienen una justificación en la historia que narra. En un plano meramente de realización la película es impresionante y vuelve a demostrar que Shyamalan tiene personalidad, si bien también se le nota la huella de Spielberg (la película favorita del director hindú es “En Busca del Arca Perdida”) en la fotografía, que recuerda en ciertos aspectos a E.T., así como la elección de usar “gente normal” como protagonistas y ciertos aspectos como rodar siempre desde un punto de vista ligeramente inferior al actor. La película flaquea en el guión, muy sencillo para la duración de la película, y que, prácticamente, presenta matices para un personaje, el del cuidador, interpretado por Paul Giamatti. Y, sin embargo, un momento que debería ser clave en el film, que es cuando se desvela un hecho de su pasado, que explica su situación actual, pasa casi de puntillas, careciendo de la fuerza necesaria. El resto de personajes son trazos o esbozos de algo más, tan sólo el de un escritor, vital en la trama, interpretado por Shyamalan, de un modo bastante soso por cierto, tiene un poco más de desarrollo, aunque se ve lastrado por las escasas dotes interpretativas del director. El resto del reparto multirracial es perfecto, es decir, cada uno se adecúa perfectamente a su personaje, siendo un gran acierto el casting, que también se extiende al extraño personaje que trastoca la tranquilidad del vecindario, interpretado por Bryce Dallas Howard, que ya protagonizó para Shyamalan su anterior película. Además el director, empeñado en su narración de un cuento de hadas se olvida de las reacciones de incredulidad que puedan tener los personajes frente a lo que está aconteciendo, nadie plantea dudas, algo imprescindible para acercar la película a los espectadores, su ausencia provoca distanciamiento y esto ocurre desde el principio del film, por lo que la gente que no entra en ese juego no logra apreciar la película.

El ritmo es adecuado, pero suprimiendo o haciendo más fluida por montaje alguna escena, en concreto la del protagonista buscando un escritor en el edificio de apartamentos la película ganaría. Pero Shyamalan parece tan contento con su propio guión que no ha sabido descartar escenas totalmente accesorias a la trama, aunque por otro lado, algunas de ellas son muy destacables en su realización, algo que hace aún más irregular el trascurrir del film. De todos modos, hay que destacar su estupendo final, sobre todo la ultimísima escena, rodada, montada, interpretada y, sobre todo, musicada de manera ejemplar, y que, si estabas realmente metido en la película, resulta muy emocionante. Por cierto, mención especial para James Newton Howard que compone, su mejor partitura en el plano cinematográfico para una película del director hindú, con el que viene colaborando desde “El Sexto Sentido”. Su partitura es una obra maestra, un auténtico ejemplo de cómo musicar una película, si bien, en disco, algo habitual en el compositor, pierde gran parte de la fuerza que tiene con las imágenes.

En resumen, “La joven del agua” es una película que se disfruta más si te gustan los cuentos de hadas para adultos, si disfrutas con la realización de una película más que con la robustez de un guión, si puedes pasar por alto ciertos detalles por el disfrute de algunas escenas memorables. Si no, este acto de onanismo cinematográfico del director no es para ti, porque no nos equivoquemos Shyamalan ha rodado una película de 75 millones de dólares para si mismo. Una pena, porque el film con todas sus carencias tiene momentos para recordar.
publicado por José Córdoba el 8 septiembre, 2006

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