Por otro lado y felizmente, el director continua demostrándonos que aun tiene esa capacidad que le caracteriza para crear buenos personajes. Consigue transformar al tímido conserje de un edificio, Cleveland Heep(el siempre genial Paul Giamatti), en un héroe. El estilo visual, elegante y discreto(teniendo en cuenta los cánones más de moda) de Shyamalan, lo transforman en un verdadero caballero andante; así como al personaje de Bryce Dallas Howard, nueva musa del director, en el que encaja bastante bien.
Por desgracia, al fin y al cabo, el ego se mete en medio de todo. Shyamalan necesita urgentemente un productor competente con el que contar como amigo, alguien que le escuche y respete su opinión. Aunque para mí es un director con un talento desbordante, que no se como, me logra atrapar cada vez que lanza una película, que tiene “algo” que lo hace diferente a todos los demás, es un actor realmente pésimo, y su presencia en las películas cada vez va siendo mayor. De ilustre figurante pasa a ser co-protagonista con bastante peso en la historia.
En definitiva, “La joven del agua” puede que no sea su mejor cinta, pero en estos tiempos, en los que los mayores éxitos del año son películas cada vez con menos “personalidad”, es hasta un respiro.. Esperemos que en su nueva película vuelva a ser aquel director que nos ilusionó a muchos con su forma tan fresca a la hora de dirigir.
P.D.- De nuevo el trailer, como sucedió en la mal traducida “el Bosque” es totalmente engañoso. Como siempre, las distribuidoras, intentándola vender como la enésima parte de “El sexto sentido”… si oyerais las veces que la pregunta “¿Es de miedo, verdad?” me ha sido formulada, os quedaríais realmente alucinados.
Lo mejor: La capacidad del director y guionista para seguir creando personajes interesantes.
Lo peor: El desmesurado ego que quizás demuestra esta cinta que, aunque no la desmerece, si la empaña demasiado.
