Una de las propuestas más interesantes que el cine español nos ha ofrecido este año.

★★★★☆ Muy Buena

Es curioso cómo, bastante frecuentemente, lo mejor del año del cine español lo tenemos que encontrar en películas poco publicitadas o, incluso, de pobre distribución. Este ha sido el caso de “La noche de los girasoles“, el debut en la dirección de largometrajes de Jorge Sánchez-Cabezudo.

La sinopsis oficial, a la que nunca hay que hacer mucho caso, dice lo siguiente: “Pedro y Esteban son dos espeleólogos que llegan a una zona montañosa de Ávila para estudiar el hallazgo de una cueva y determinar si tiene interés científico. Les acompaña Gabi, la novia de Esteban, que les espera al pie de la montaña. Pero cuando los espeleólogos salen de la cueva, encuentran a Gabi aterrorizada…”

En realidad ese no es el punto de partida real pues la película está formada por seis capítulos, cada uno contado desde el punto de vista de uno o varios personajes. Los dos primeros, precisamente los más fragmentados, son los que nos llevarán al punto descrito por la sinopsis. El problema es que esa presentación inicial tan fragmentada resulta algo trastabillada y no termina de estar perfectamente rematada.

Pero justo a partir del momento descrito por la sinopsis, en torno a la media hora desde el comienzo, la película atrapa al espectador y ya no le suelta hasta el final. Ahí la historia, pese a seguir compuesta por capítulos, comienza a avanzar de forma más lineal y nos ofrece los momentos más interesantes de una trama que se mueve entre el retrato social y el cine negro con bastante solvencia, gracias a un buen guión y a la sobria dirección de Sánchez-Cabezudo. De hecho, por momentos me recordó a “Fargo“, la estupenda película de los hermanos Coen.

Ayuda al resultado final, y mucho, el elenco de actores, de entre los que yo destacaría a un siempre eficaz Carmelo Gómez (Esteban, un papel poco agradecido), a Vicente Romero como un peculiar guardia civil y a la pareja formada por Cesáreo Estébanez (Cecilio) y Walter Vidarte (Amós el loco) que forman parte de una de las historias más hermosas y tragicómicas de la película: la enemistad entre los dos únicos habitantes de un pueblo abandonado.

Mención aparte se merece Celso Bugallo. Su actuación es un regalo para la vista del espectador. Bugallo es un grande; un actor que sabe cómo moverse ante la cámara y que es capaz de expresar con su mirada una increíble cantidad de matices. Espero que el cine español le dé más oportunidades de deslumbrarnos con su talento porque lo merece sobradamente.

Todo lo dicho anteriormente convierte a “La noche de los girasoles” en una de las propuestas más interesantes que el cine español nos ha ofrecido este año.
publicado por Jeremy Fox el 20 septiembre, 2006

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