Obviando los diálogos (que no es que sean buenos o malos: son reales) y los scketchs visuales (el homenaje de El Silencio de los Corderos es brutal) el cine de Kevin Smith sobresale de la media porque en ningún momento se plantea que sus personajes sean unos inmaduros, unos parias, o unos memos. Se agradece que, por una vez, los personajes no se den cuenta de lo absurdo de su modo de vida y al final de la película logren su ansiada “madurez”.
En Clerks 2 ocurre todo lo contrario: se reafirman en sus posiciones y Jay, Bob, Dante y Randal crean la familia más entrañable desde los Adams. Eso se llama ser honesto con uno mismo y, la verdad, hace que salgas del cine dispuesto a hacer vomitar a cualquier fan de El señor de los anillos. Es una opción: puedes ser un quejica como Tim “oh, soy raro, sufro por ello y todos mis personajes sufren lo mismo que yo” Burton o, directamente, puedes asumir lo que eres y vivir feliz en tu mundo. Y si alguien te raya no tienes más que ir a hacer un poco de karting. Ojalá hubiera más gente como Kevin Smith en el mundo.
Lo mejor: - Marshall Brickman vomitando ante los comentarios que hacer Randal de El señor de los anillos. - La atracción entre especies. - Jay en plan fóllame de El Silencio de los Corderos. - El amo del calabozo. - ABC - La escena final en blanco y negro. Emociona de verdad. - Jay y Bob sujetando la pared.
Lo peor: Que no haya una tercera parte.
