El mejor Segura desde El día de la bestia (o el primer Torrente) y un Jose Corbacho que es un hijo de la gran puta y se lo pasa en grande.

★★★☆☆ Buena

La máquina de bailar

Hace diez años, los hermanos Farrelly firmaron, siempre bajo mi humilde opinión, su obra maestra: Vaya par de idiotas (Kingpin) Ahora, una década después, Óscar Aibar, director de la comiquera (y
difícil) Atolladero y de la maravillosa Platillos volantes, homenajea la pieza americana con este remake encubierto que es la divertida (pero un pelín larga, casi dos horas) La máquina de bailar.

Digamos que la producción del amiguete Segura es a Kingpin lo que Nido de Avispas era al Asalto de la comisaría del distrito 13. Y funciona porque tiene una fotografía abrumadora (a cargo de Teo Delgado)
y a un reparto acertadísimo, con ese grandioso actor que es Jordi Vilches, el mejor Segura desde El día de la bestia (o el primer Torrente) y un Jose Corbacho que es un hijo de la gran puta y se lo pasa en grande.

Me sorprende de manera positiva la americanización de este tipo de comedia, que va desde los citados hermanos Farrelly a las más recientes Dodgeball o Los calientabanquillos, pasando por homenajes a Karate Kid, Gremlins o, incluso, el cine de acción de toda la vida (cutre) tipo Delta Force (o Sudden death), estos de la mano del siempre divertido Enrique Villén. Y el ojo del tigre, por supuesto.

Sorprende Bárbara Muñoz, totalmente creíble en su rol de megapija rarita. Nacho Vigalondo tiene un cameo cachondo sin ser una peli de cameos. Vamos, que no es un Wilder pero unas risas te echas.
Un 6´5. PD: Que viva la filosofía de las películas baratas.
publicado por Kiko de España el 21 septiembre, 2006

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