No es, para nada, una buena película y tampoco creo que lo pretenda. Eso sí, es una comedia ciertamente atípica dentro del denominado “humor patrio”, y eso es de agradecer.

★★☆☆☆ Mediocre

La máquina de bailar

¿Nunca habéis pasado por unos recreativos y habéis visto un puñado de gente mirando (unos riéndose, otros flipando, otros sin saber muy bien que pasa) a unos pobres personajes bailando en una maquina y poniendo cara de ser algo así como los ganadores de un concurso de baile? Pues bien, esto aquí es cosa de, como ya he dicho, unos pocos personajillos, pero allá por el país del sol naciente parece ser un verdadero fenómeno que hasta tiene entre sus filas expertos y competiciones. “La maquina de bailar” nos viene a contar todo esto.

Es curioso como ha evolucionado el cine español en los últimos años. La tendencia casi unánime por parte de la patética Academia ha sido poner poco menos que verde al cine que se hace en Estados Unidos e imperar la calidad del español por encima de aquel sin dar motivos para creerles. Pues bien, viendo las ultimas propuestas del cine español, incluso para hablar de cosas muy patrias como “Alatriste” o “Salvador”, se nota un acercamiento palpable hacia, precisamente, el cine americano para poder hacer taquilla.

Vamos, que mucho criticar para no sacar nada en claro y, al final, intentar imitar al enemigo criticado. Pero ¡ojo! que vista “Alatriste” no tiene casi nada que ver con películas como “Gladiator”, “El reino de los cielos” o “Troya”, sino que es una especie de “El perro del hortelano” con dos o tres pseudo batallas que se queda a medias de todo tipo de pretensiones, tanto artísticas como de espectáculo (y las tres películas que he nombrado no es que sean peliculones precisamente, pero incluso son superiores a la película dirigida por Diaz Yanes) y, lo más discutible de todo, ¿para que, si se meten tanto con el cine americano, contratan a interpretes americanos para protagonizar sus películas con ansias de hacer taquilla?. Porque, en realidad, son iguales que ellos o al menos lo intentan y quieren que su cine llegue igualmente a las masas.

“La maquina de bailar” es otro caso de estos que comento, aunque dudo que su director se la tenga jurada al cine americano, es más, es un declarado fan de las comedias adolescentes que se hacen en aquel país. Por tanto, no es raro ver en esta película muchos de los clichés de este tipo de cine y, aún más, un montón de referencias cinéfilas/cinéfagas a clásicos míticos de los setenta y ochenta que tanto gustan en este blog como “Rocky”, “Karate Kid”, “Battle Royale” u otras más dudosas como “Flashdance”. Todo aderezado con un estilo cercano al de los hermanos Farrelly, con sus eternos perdedores que no lo son tanto, esos “pringaos” que terminan haciendo grandes cosas (Santiago Segura es claro ejemplo de ello, en un personaje muy cercano al que interpretará Whoddy Harrelson en “Vaya par de idiotas”).

Pero, cuidado, “La maquina de bailar” no es la típica comedia española tipo “Torrente” que muchos esperaran solo por ver a Segura entre sus protagonistas. Nada de eso. En realidad, estamos ante una película más bien agridulce, que alterna el surrealismo más loco (esa serpiente gigante que termina explotando, el “flash back” que recuerda el accidente de la compañera de baila de Segura cuando era joven) con momentos degradantes y tristes (las sucesivas veces en las que el villano de la función, interpretado por Corbacho, tira al W.C lleno de mierda el anillo para que se lo busque Segura o la convivencia solitaria de este ultimo, junto a muñecos puestos a modo de familia).

No es una película de carcajadas, sino de sonrisas. No es un humor loco, sino algo extraño. Probablemente, por estas razones, la película no vaya a funcionar demasiado bien en la taquilla (aunque aún esta por ver), por mucho que, sin ser gran cosa, sea bastante superior a tonterías como la tercera entrega de “Torrente” u otras comedietas protagonizadas por Santiago Segura últimamente como “El asombroso mundo de Borja Mari y Pocholo” o “Isi Disi”. Es posible que la propuesta sea arriesgada en cuanto a expectativas que puede despertar en cierto sector de la audiencia, pero es un riesgo que parece asumido por sus responsables y por el mismo Segura, alejado de sus típicos roles.

Tras las cámaras esta Oscar Aibar, que hace unos años dirigió la interesante “Platillos volantes”, también protagonizada por Jordi Vilches (que, no nos engañemos, es el protagonista de película por encima de Segura, y esto puede ser otro factor determinante para que el publico no reaccione de la forma esperada) y de una película que paso bastante desapercibida titulada “Atolladero”, que pinta realmente surrealista, lo que parece ser una constante en su trayectoria.

Lo más destacable de esta propuesta recae en la magnifica fotografía de Mario Montero, que no tiene nada que envidiar a películas de mayor factura, haciendo creer que los resultados a nivel técnico dentro del cine español no tienen que ver muchas veces con el presupuesto gastado o los medios disponibles, sino que con un presupuesto medio se pueden hacer cosas que se asemejen al, volvemos, cine americano.

“La maquina de bailar” no es, para nada, una buena película. Tampoco creo que lo pretenda. Estamos, eso si, ante una comedia ciertamente atípica dentro del denominado “humor patrio”, y eso es de agradecer. Una película que habla del patetismo desde un lado optimista e incluso heroico, en la que muchos de esos “frikis” de las salas recreativas o de los que se ponen las orejas del capitán Spock en cada nuevo estreno de la saga “Star Treck” se podrán ver reflejados, aunque no quede muy bien definido si es para reírse de ellos o para darles un homenaje.
publicado por JohnTrent el 25 septiembre, 2006

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