Pupurrí cochambroso de escenas y de clichés muy reconocibles de otras películas. Es artificiosa, el ritmo es un autentico desastre, no hay un solo momento creíble o interesante.

★☆☆☆☆ Pésima

Pretenciosa cinta presumiblemente moderna que bebe, sin complejos, del cine americano, de los anuncios de Ikea y de otras películas europeas como las de Amenabar. Esto último lo reconocieron así sus directores durante la presentación en su estreno en Sitges. Me consta que tratan por ahí de venderla como el nuevo Matrix sueco, pero no se dejen engañar, los efectos especiales no van más allá de un capitulo malo de “Embrujadas” y lo único en común a la Saga de los Wachowski es el traje de cuero de la protagonista y un par de gafas oscuras de mercadillo ambulante.

Sin ánimo de extenderme, decir que la cinta es un pupurrí cochambroso de escenas y de clichés muy reconocibles de otras películas. Es artificiosa, el ritmo es un autentico desastre, no hay un solo momento creíble o interesante y es soberanamente aburrida. Es de las pelis que no se entienden, pero no por ser inteligentes y complejas, sino por la falta de coherencia creativa, la falta de rigor, de talento y por estar todo lo que enseña además tan fatalmente mostrado y desarrollado. Una tortura.
Lo mejor: La agobiante atmósfera que crea y el guión.
Lo peor: Joder, que es tristísima.
publicado por Iván Sainz Pardo el 11 octubre, 2006

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