Una película libre, que derrocha imaginación, que se disfruta en cada uno de sus fotogramas y que no llega a ser una obra maestra sólo porque le falta un punto de emoción para terminar de arrebatar al espectador.

★★★★★ Excelente

El laberinto del fauno

Hay que tener las pelotas muy bien puestas para imaginar, escribir, dibujar y filmar una película como “El laberinto del fauno”, en que la realidad más cruel, sangrienta y siniestra se da la mano con la fantasía más desbordante, imaginativa y desenfrenada. Además, hay que tener mucho genio y mucho talento para mezclar la Post Guerra Civil Española, los maquis y la represión franquista con un cuento de hadas… y salir con bien del desafío.

Guillermo Del Toro es un tipo fecundo, proteico y homérico, dotado de una insuperable capacidad imaginativa y visionaria, que vuela libre, filma lo que le da la gana y casi siempre lo hace magistralmente. Desde “Cronos”, su maravillosa puesta al día del mito del vampiro y la lucha por la inmortalidad, hasta este “Laberinto del fauno”, Del Toro ha dejado su personal impronta en proyectos tan íntimos como “El espinazo del diablo” o en productos tan supuestamente comerciales como “Hellboy” o “Blade”. Y todas esas películas terminan dejando un regusto amable y delicioso en el espectador.

“El laberinto del fauno” es un fantástico tour de force que, desde su sonoro y evocador título, no deja indiferente a nadie. Un coche de la Falange avanza, a duras penas, por un mal camino de campo. Una madre le dice a su hija que lee demasiados libros de hadas. Cuando el coche llega a su destino y la niña conoce al que va a ser su padre putativo… todos entendemos que su único refugio va a estar, precisamente, en ese mundo de fantasía que se abrirá a su alrededor.

Porque el personaje magistralmente interpretado por el siempre genial Sergi López es un pedazo de cabrón, de una pieza, como hacía tiempo que no veíamos en una pantalla de cine. Un cabrón que sabe que lo es, que disfruta siéndolo y que no tiene el más mínimo remordimiento por serlo. El contrapunto, paradójicamente, está en ese amenazante mundo fantástico en que, sin embargo, la pequeña protagonista encontrará un calor más humano que el existente entre los hombres.

Barroco y, a ratos, bizarro, el universo onírico en que se introduce la niña tendrá consecuencias en el mundo real del que huye. Así, a través de las pruebas que le impone el entrañable Fauno, la pequeña “conseguirá” ese cuchillo que resultará imprescindible a Mercedes, aprenderá a huir del malo de la película y, con su inocencia y determinación, aportará un rayo de esperanza para que el mundo real sea un poco, sólo un poquito mejor.

“El laberinto del Fauno” es una película libre, que derrocha imaginación, que se disfruta en cada uno de sus fotogramas y que no llega a ser una obra maestra sólo porque le falta un punto de emoción para terminar de arrebatar al espectador y hacer que se desborden las lágrimas en el patio de butacas. Aunque, bien pensado, de haberlo hecho así, seguro que se hubiera acusado a Del Toro de sensiblero y efectista… En todo caso, estamos ante una película sobresaliente que nos confirma que, cuando hay genio, personalidad y talento, todo lo demás, presupuesto incluido, es secundario.
publicado por Jesus Lens el 16 octubre, 2006

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