Una película fría y vacía, cuya alma aflora de vez en cuando y donde la forma prevalece sobre un contenido disperso y desangelado. Sin duda “La dalia negra”, versión De Palma, desconcertará tanto a sus (muchos) detractores como (pocos) defensores.

★★☆☆☆ Mediocre

La obsesión de Brian De Palma por las escaleras, y las escenas protagonizadas por Mia Kirshner, en si mismas una pequeña película insertada en otra mayor. Esto, más alguna referencia cinéfila, y un par de secuencias magníficamente planificadas es lo único que me ha interesado de la nueva película del director de “Los intocables”.

Una operación nostálgico-cinéfila para revivir el espíritu clásico del cine negro de los 40 que, como ya sabrán los aficionados, adapta la famosa novela que James Ellroy inspirada en el escabroso caso del asesinato de una joven aspirante a actriz, Betty Short (Mia Kirshner), apodada “la dalia negra” por un periodista.

La enrevesada trama, y todo esto es una de las características del cine negro, enlaza con otras subtramas, repletas de sexo y crimenes, hasta echarnos prácticamente del desarrollo dedectivesco del argumento y obligarnos a centrar nuestra mirada en la descripción de ambientes más sórdidos y la ambigüedad de sus personajes.

Un material, a primera vista, idoneo para De Palma, quien parece tomarse muy en serio esto de “echarnos”, pues logra que a los pocos minutos de proyección dejemos de interesarnos por lo que ocurre en pantalla.

A ello contribuye poderosamente su ‘miscasting’ (“errores de reparto”) en los que De Palma, a parte de sus ampulosos movimientos de cámara, es también un (involuntario) especialista. ¿Recuerdan esa adaptación de “La hoguera de las vanidades” con Tom Hanks, Bruce Willis y Melanie Griffith, donde ningún actor parecía el adecuado al personaje. Aquí ocurre lo mismo.

En cambio, el estilismo de De Palma se manifiesta en todo su esplendor en el celebrado plano secuencia que enlaza el descubrimiento del cadáver de “la dalia negra” con un tiroteo. Y también en una tensa secuencia con los dos protagonistas masculinos en unas escaleras de caracol (al estilo de “Los intocables”).

Igualmente sorprende ese (grotesco) plano secuencia elaborado en cámara objetiva (como si la cámara fueran los ojos del propio espectador) entrando en la mansión de los Linscott y presentándonos a sus excéntricos inquilinos. Recordar que una de las pocas películas, y la más recordada, realizada íntegramente en “cámara subjetiva” fue “La dama del lago” (Lady in the lake, Robert Montgomery, 1946).

¿Y esa fijación de de Palma por las escaleras? Estas aparecen en abundancia. En una de las primeras escenas hace que sus trío protagonista, Kay Lake (Scarlett Johansson), Bucky (Josh Hartnett) y Lee Blanchard (Aaron Eekhart) se reúna por primera vez al píe de una escalinata blanca.

Aquí son un marco de encuentro estático y transición. Pues luego veremos que Bucky y Blanchard, ex boxeadores de carácteres totalmente opuestos, “fuego” e “hielo”, se harán amigos inseparables, ascenderán a inspectores de la policia, y con Kay, la esposa de Blanchard, y una ‘femme fatale’ en versión ‘light’, llegarán a formar un triángulo casi idílico.

Las escaleras, sea con guiños a “Vértigo” o el “El acorazado Potemkin”, se han convertido para De Palma en un espacio idoneo para crear suspense y reproducir miedos, como la citada secuencia de tensión con Bucky y Blanchard en la escalera de caracol.

Pero también le sirve para visualizar las barreras que hay entre los personajes. Como la escena donde Bucky contempla a Kay mientras se desviste en su cuarto, arriba en las escaleras, (un “objeto” prohibido por ser la esposa de su mejor amigo).

Pero el conjunto es puro artificio. Una película fría y vacía, cuya alma aflora de vez en cuando y donde la forma prevalece sobre un contenido disperso y desangelado. Sin duda “La dalia negra”, versión De Palma, desconcertará tanto a sus (muchos) detractores como (pocos) defensores.
publicado por Carles el 26 octubre, 2006

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