Mala, muy mala. Desconcertante y engañabobos. Casi dos horas de sangre sin explicación alguna, aunque nunca lo necesitó, y con unas maneras mascadas y manidas de rematar a los personajes. Esperemos que sea el final de una saga.

★☆☆☆☆ Pésima

La matanza de Texas: el origen

No recuerdo muy bien cómo se llamaba el documental, pero hace muchos años lo emitieron en TVE y era una especie de recopilación de las mejores escenas del cine de miedo de los 70 y 80. Aparecía “Halloween”, “Pesadilla”, “La Cosa” y un sinfín de películas más. La imagen que más me impactó de todas fue la de Leatherface detrás de una rubia que chillaba como un cerdo en un matadero, en la original “La Matanza de Texas”. Qué lejos queda ya eso, y lo que han hecho con la saga, dios mío.

¿”El Origen” de qué?. Estúpido argumento el intentar dotar de una investigación en los orígenes del asesino de la sierra mecánica para una película que cuenta la misma historia que sus predecesoras. No os engañéis, el nacimiento de Leatherface dura 30 segundos. Su origen, vago de explicación. Su desarrollo, ya estaba visto en el remake, pero con chicas diferentes.

Una carretera, un sheriff que apresa a los chavales y una sucesión de carreras y escapadas por los aledaños e interiores de esa casa que es inconfundible. Ese no es el origen, sino la misma mecánica que se utilizó para matar a 70 y pico personas, y de la que podemos hacer 30 secuelas más, al ritmo de los muertos que llevamos. No me he enterado por qué Leatherface mataba, qué le llevó a tener la cara así de desfigurada, ni su obesión por cortar la carne.

¿Por qué era carnicero?. ¿Cómo, así de fácil?, qué estafa. Puedo suponer que la careta que acompaña al sicópata es la de la cara del primer jovencito muerto, interpretado por Matt Bomer. Eso debo suponer, porque tampoco es que lo vea claro. Señores, esto no es una película de orígenes, es una película que continúa la franquicia de forma innecesaria, y de la que no podemos esperar ninguna sorpresa, ya que, al ser precuela, no va a morir el caracuero, evidente.

La chica, Jordana Brewster, muy mona, vista en “A todo Gas”. El chico, Matt Bomer, visto en “True Calling”. Sus papeles, en línea de encefalograma plano, con el único objetivo de permanecer con vida el mayor metraje posible. Los otros dos coprotagonistas mejor olvidarlos.

Los dos mejores: Uno, R. Lee Ermey, como el sheriff Hoyt, del cual conocemos su forma de ascender en el cuerpo de policía; y el otro, el sonido de la sierra mecánica, brutal hasta el final. Quizás es eso, el final, lo único destacable de un film que ya no mete miedo a nadie, y donde la sangre, a raudales, tampoco es que dé mucho asco.

Mala, muy mala. Desconcertante y engañabobos. Casi dos horas de sangre sin explicación alguna, aunque nunca lo necesitó, y con unas maneras mascadas y manidas de rematar a los personajes. Esperemos que sea el final de una saga, aunque dudo mucho que, no estando muerto caracuero, la carnicería no continúe…
publicado por Bloody Will el 6 noviembre, 2006

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