Una de las películas más contundentemente hermosas del año. Una fábula futurista emotiva, dura, estremecedora en algunos momentos, y sobre la que se puede seguir hablando durante horas al salir del cine.

★★★★★ Excelente

Hijos de los hombres

Si hace sólo unos días os hablaba de la estupenda fábula sobre nuestro pasado que ha realizado Guillermo del Toro, ahora le toca el turno a otro director mexicano que ha creado a su vez una brillante fábula sobre nuestro futuro.

Basada en la novela homónima de P.D. James, “Hijos de los Hombres” (Children of Men) nos sumerge en el mundo del 2027, donde las guerras y el terrorismo son tan sólo parte del problema. La mayor tragedia de la humanidad es que las mujeres han perdido la capacidad de tener hijos. Hace ya 18 años que no nace ningún ser humano y, por tanto, la especie se encuentra en vías de extinción…

Una de las principales virtudes de la cinta es que cuando digo que nos sumerge en ese mundo del futuro quiero decir exactamente eso. Durante las casi dos horas que dura la película, y que por cierto se pasan en un suspiro, el espectador vive en ese mundo. Es plenamente consciente de la tragedia de la falta de bebés en el planeta y de la importancia de que nazca uno. De esta forma, se comprende perfectamente el nihilismo desesperanzado de Theo (un magnífico Clive Owen), la desesperada lucha de Julian (la siempre brillante Julianne Moore) y la descreída esperanza por cambiar el mundo de Jasper (un Michael Caine que, ya nadie lo duda, es uno de los grandes).

Varios son los elementos utilizado por Alfonso Cuarón para meternos tanto en la historia. El primero de ellos es una brillante dirección artística, creíble y muy realista, que conserva muchos parecidos con el mundo actual pero remarca claramente las diferencias para ayudar al espectador a imaginar mejor qué es lo que ha pasado entre la actualidad y ese futuro.

Otro elemento importante es la forma tan especial de filmar la película, con predilección por la cámara en mano y el plano-secuencia que le dan a algunos momentos un tono semi-documental que aporta un verismo emocionante y aterrador. Evidentemente ello no sería posible sin la imponente labor de Emmanuel Lubezki, director de fotografía al que ya le van debiendo un oscar

Añádase a lo dicho una hermosa banda sonora, ajustada como un guante a cada momento de la película, y que va desde el “Bring on the Lucie” de John Lennon a los genialmente adecuados “Kindertotenlieder” de Gustav Mahler.

El resultado: una de las películas más contundentemente hermosas del año. Una fábula futurista emotiva, dura, estremecedora en algunos momentos, y sobre la que se puede seguir hablando durante horas al salir del cine.
publicado por Jeremy Fox el 10 noviembre, 2006

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