Acercándose al formato de la gallina de los huevos de oro (películas de animación destinadas a un público infantil pero con guiños para adultos), Ratónpolis no desprende tanta ironía como otras de su género.

★★★☆☆ Buena

Ya están aquí las Navidades y con ellas las vacaciones de los más pequeños, momento que es aprovechado por las productoras de cine para emitir películas dedicadas al público infantil, algo que me parece absurdo ya que no solo en vacaciones los niños pueden ir al cine (otra cosa es que los padres prefieran ponerles delante de la televisión para que puedan aprender con educativas series como Shin-chan o Los Simpsons, que por otro lado les sale más barato y además podrán sentirse orgullosos cuando su engendros sean casi tan estúpidos como ellos).

Acercándose al formato de la gallina de los huevos de oro (películas de animación destinadas a un público infantil pero con guiños para adultos), Ratónpolis no desprende tanta ironía como otras de su género (Shrek, Monstruos S.A, Ice Age o la más reciente y estupenda Increible aunque verdadera historia de Caperucita Roja). El motivo fundamental es que, aunque cuenta con situaciones y chistes
destinados a los más mayores (buenísimo el de la cucaracha leyendo La metamorfosis de Kafka), el público objetivo de esta historia es más menudo.

Siguiendo un diseño infográfico muy similar al de Toy Story (texturas sencillas y un reiterado uso de objetos caseros que nos acercan a una realidad contextual), los personajes de esta simpática historia serán casi en su totalidad animales (los humanos apenas aparecen) y, además, de pequeño tamaño (ratones, sapos, babosas, etc.)

El mensaje que se transmite es es el de la asociación de individuos como mejor vehículo para conseguir un auténtico desarrollo personal. Quizás, la forma en que lo hace no resulte muy creativa y eché en falta algún que otro valor añadido que implicase el apremio a la curiosidad y a la investigación (nuestros roedores son muy valientes pero apenas hacen uso de su imaginación).

Muy importante e interesante es la banda sonora de la película, interpretada en su mayoría por unas alegres babosas que nos harán recordar clásicos de la talla de Tina Turner. No tan interesante ha sido la idea de escoger a actores para el doblaje (María Esteve nos demuestra que no solo no sabe interpretar sino que, tampoco, es buena en esto de doblar películas).

En resumidas cuentas, observen las distintas opciones que se presentan para este mes (aún queda bastante por venir) y elijan la que consideren más oportuna (también pueden optar por colocar al pequeño delante de programas de la categoría de Gran Hermano o El Buscador, total, si el día de mañana se va a dedicar a meter palizas a los profesores y grabarlo en el móvil, cuanto antes sea idiotizado, mucho mejor).
publicado por Elena Suárez el 1 diciembre, 2006

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