La comicidad, no por sencilla, resulta estúpida, ni las escenas de acción, a toda marcha, sea en barco, batidora o tostadora reciclada; se hacen monótonas.

★★★☆☆ Buena

Vaya mi voto a la mejor película de animación del año a “Ratónpolis”, a falta de ver “Happy feet”, y teniendo en cuenta la relativa decepción de “Cars” (técnicamente increíble) o el aburrimiento de “Ice age 2: el deshielo” (¿Cómo es que fue un taquillazo en todo el mundo?).

Por lo menos es divertida, entretenida y su metraje no se estira demasiado. Cuando puede empezar a cansar llegan las escenas finales y se termina. Otra cosa es que sus responsables hubieran decidido que se encontraban ante una genialidad y hayan tirado la casa por la ventana, gastándose 90 millones de dólares, más 30 en publicidad, al pasar del entrañable y artesanal barro y plastilina de “Wallace & Gromit” o “Chicken run. Evasión en la granja” a la animación generada por ordenador. Una inversión que van a tener que recuperar en DVD.

Literalmente evacuado de su lujosa mansión al tirar de la cadena de un wáter, su protagonista, Roddy (voz original de Hugh Jackman en inglés, y de Fele Martínez en español), un ratón de la alta sociedad inglesa va a parar a un submundo de cloacas; una réplica en miniatura, y versión roedora de Londres.

Babosas cantando.
Allí descubrirá la aventura, el valor, la compañía y naturalmente el amor en los bigotes de Rita (voz original de Kate Winslet en inglés, y de María Esteve en español), una réplica, a escala ratuna, de Lara Croft.

El malvado de la función es el Sapo (voz de Ian McKellen en la versión original, de Javier Gurruchaga en la doblada), un ejemplar de su especie traumatizado por un suceso de su infancia y además relacionado con el Príncipe Carlos (¡), y es que los guiños a la Familia Real son constantes, buena prueba que se trata de un producto típicamente ‘british’.

Tampoco podría faltar algun homenaje a Bond, e incluso, ya que aparecen convenientemente caricaturizados norteamericanos y sobre todo franceses, al inspector Closeau en los trazos de Rana (Jean Reno, voz original). Y hay más, pero sin abusar, a Nemo, a Frank Capra…

Aunque lo mejor está en los personajes secundarios como un bobalicón y enorme matón, o especialmente las apariciones de unas babosas cantarinas, al más puro estilo The Platters, que igual se atreven a entonar el “Bohemian like you” de los Dandy Warhols como el “Proud Mary” de Tina Turner o el “What’s new Pussycat?” de Tom Jones.

Aardman vs. Dreamwoks.

Y, ¡aleluya!, la comicidad, no por sencilla, resulta estúpida, ni las escenas de acción, a toda marcha, sea en barco, batidora o tostadora reciclada; se hacen monótonas. Incluso hay trompazos y golpes hilarantes. ¿Quién me iba a decir eso a mí? Enemigo acérrimo como soy de las caídas fáciles.

Lo curioso es que “Ratónpolis” sin ser para nada intelectual o compleja, sinó más bien al contrario, un digno ‘divertimento’ para niños y adultos, haya roto la alianza de la Aardman Features con la Dreamworks Animation, controlada por el poderoso Jeffrey Katzenberg. No sólo por unos resultados en taquilla tibios, sinó porqué Katzenberg quería incluir un humor más “americano”, facilón y con guiños a otros títulos de la factoría Dreamwoks, como “Shrek” o la menos memorable “El espantatiburones”.

Lo de Katzenberg es visión de negocio, lo de la Aardman más artístico y un posible acuerdo con la Disney/Pixar quizás nos depare momentos de mayor gloria.
publicado por Carles el 6 diciembre, 2006

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