Para llevar a cabo su trabajo, que no debemos olvidar que se trata de una comedia ligera y no de una película histórica, ha contado con un interesante reparto, encabezado por Heath Ledger (Brokeback Mountain, El Secreto de los Hermanos Grimm o Destino de Caballero), Jeremy Irons (qué decir de este gigante de la interpretación) y Sienna Miller, quien acaparó portadas el año pasado al ser víctima de la infidelidad de su pareja, Jude Law, con la niñera. Esta vez, el maestro de la seducción y el disfraz se encapricha con una joven escritora veneciana que dedica su tiempo y esfuerzos a repartir panfletos feministas. La sorpresa, sobre todo para él mismo, surge cuando Francesca lo rechaza, lo que provocará la indignación del personaje, que intentará superarse a sí mismo urdiendo un plan detrás de otro para acercarse a su amada.
Especial mención merece, como casi siempre que actúa, Jeremy Irons, que interpreta magistralmente a un villano de la época. Con todo y con eso, a la película le falta un poco de dinamismo, lo que puede ser debido a la escasa costumbre de Hallström de dirigir comedia, ya que siempre se ha movido más cómodo en géneros más profundos y trascendentes, aunque en el fondo subyace una crítica a la hipocresía moral de aquellos que perseguían a Casanova por libertino cuando realmente, parece que era más envidia que otro sentimiento el que despertaba en ellos, clérigos y burgueses ultraconservadores de cara al mundo y depravados en la intimidad.
De cualquier modo, para pasar un buen rato, es una opción aceptable.
Lo mejor: La ambientación de la época.
Lo peor: Se hace un poco larga y por momentos, inverosímil.
