Puede que tuviera uno de esos días tontos, en que sin esperar demasiado, te dejas llevar y convencer. El caso es que he disfrutado mucho con esta historia llena de ilusión y magnetismo.

★★★★☆ Muy Buena

Puede que tuviera uno de esos días tontos, en que sin esperar demasiado, te dejas llevar y convencer. El caso es que he disfrutado mucho con esta historia llena de ilusión y magnetismo que sin grandes pretensiones, entretenie, que ya es bastante.

La peli comienza con una función de magia en un teatro, y a continuación con un largo flashback que ocupa casi toda la historia. Luego vuelve al punto de comienzo y es en ese punto donde tiene lugar para mí el momento más mágico de toda la cinta. Ese último número me puso los pelos de punta y no dejé de sonreir.

He leido varias críticas de la peli, y a cada cual peor. Sin embargo no estoy de acuerdo. Yo sí me creí los personajes, gracias a un Edward Norton capaz de convertirse en un mago de personalidad desbordante y me convertí en un espectador más de sus números de magia. Creo además que éste es el gran acierto. Numerosas secuencias a media luz (como la sala del propio cine), espectación ante la ilusión del número y admiración por su belleza.

Admito que puede resultar simplona, pero es que no creo que tenga grandes pretensiones, sino la del propio objeto de la magia, entretener, y lo consigue con creces, ambientado con el misterio y el romance de época justos.

Pero gracias a la componente subjetiva inherente a toda expresión artística habrá unos a quienes no convenza e incluso aburra, y otros que se acomoden en la butaca y se dejen embaucar por una bella ilusión que en mi opinión merece la pena.
Lo mejor: Edward Norton, las secuencias con los números en el teatro.
Lo peor: Simplona por momentos.
publicado por Calaf el 9 diciembre, 2006

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