Hay que reconocer que Sandra Hüller lo hace muy bien, pero cuando la peli se pone interesante, va y se termina.

★★☆☆☆ Mediocre

Réquiem (El exorcismo de Micaela)

Mejor película, actriz y premio de la crítica en el festival de Sitges. Oso de Plata a la mejor actriz, Sandra Hüller, en Berlín. 82 puntos, sobre 100, es la media de la crítica norteamericana en Metacritic. Y yo que lo tengo todo dispuesto para irme de peregrinación a Lourdes, porque esta especie de “El exorcista: antes del comienzo”, en versión “Rompiendo las olas” (ésta sí, Obra Maestra), me ha parecido un tostón de campeonato, y eso que no dura ni hora y media.

Se había vendido, no sé si por razones publicitarias o estrategías menos materialistas, como la respuesta en clave de verismo a “El exorcismo de Emily Rose”, de Scott Derrickson. Aunque no se hace necesario precisar que cualquier propuesta es más “realista” que una película norteamericana pensada para el consumo masivo.

Se inspira en el presunto caso de posesión diábolica documentado, y reconocido por la Iglesia, de la joven Anneliese Michel, que murió, en 1976 en la población de Klingenberg, por desnutrición, agotamiento, heridas y los exorcismos practicados.

Fantasía vs. Realidad.

Y lo que en la película de Derrickson, otro peñazo, con alguna escena efectiva, era la versión popular y fantasiosa, donde el religioso autor del exorcismo era el bueno; aquí, y por tratarse de lo contrario, versión de autor y cercana a los hechos, el joven párroco que interviene da más bien grima, ¡vamos! un fanático dudoso. En contraposición, también aparece otro cura, más veterano y centrado en sus cometidos.
En un momento en que ni la ciencia ni la Fe podían quizás ayudarla demasiado, la enfermedad, o el mal, de Micaela (epilepsia, esquizofrenia, paranoia…), le ataca los nervios y la mente de tal manera que no sólo tiene problemas para adaptarse a la vida universitaria o al sexo.
También repercutirá en el rechazo del conservadurismo católico que le ha inculcado, sobre todo, su posesiva madre, y ese sentimiento de pecado y castigo, que la hace sentir una mártir.
Que si ella cree ver (o ve) demonios, almas en pena y santas, es por esa educación, que si hubiera nacido en algún país asiático, en lugar de ello, lo que se le aparecerían serían muchachas pálidas de pelo largo arañando paredes y suelos.

A propósito de Schmid.

El alemán Hans-Christina Schmid, debutante, filma un ensayo psicológico que rehusa los efectos especiales y de sonido a favor de una pretendida mayor emoción y autenticidad.
Y lo hace al estilo ‘dogma’, eso es con fotografía lo más natural posible, cámara a cuestas, ‘zooms’ aparentemente improvisados, montaje abruto, y todo a modo de documental para introducirnos mejor en este retazo de vida (fatídica). Y aunque las producciones dogma han dado muy buenos resultados, no es el caso de “Réquiem (El exorcismo de Micaela)”.

Hay que reconocer que Sandra Hüller lo hace muy bien, sobre todo cuando agarrota las manos por los nervios, o ese repelús que nos transmite cuando no puede acercarse a una cruz, o le saca la lengua a su madre. Pero cuando la peli se pone interesante, va y se termina. Y lo dicho, hemos asistido a un trozo (resquebrajado) de vida, pero sin que llegue a conmovernos su historia, por soporífera, y dejando a medio desarrollar tanto en el tratamiento del guión como los personajes secundarios.

Por el momento, lo de la procesión a Lourdes igual me lo pienso y en su lugar le pongo dos cirios a Santa Catalina, por la que Micaela sentía devoción. ‘Réquiéscat In Pace’ (Descanse En Paz).
publicado por Carles el 17 diciembre, 2006

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