Esta verdad incómoda que nos plantean es un hecho real, que ocurre constantemente en nuestro mundo y que, evidentemente, se ha de solucionar. Uno cuando oye calentamiento global y le proponen una solución humana se queda tranquilo, en estado normal. Otra cosa es que le propongan saber o entender que el calentamiento global, por mucha solución humana que pueda tener, lo provocamos nosotros. Sí, nosotros, los humanos. Así es como Al Gore nos tiene pegados al asiento, con esta simple frase (y planteamiento de soluciones posibles posterior, por supuesto): el calentamiento global lo producimos nosotros. Claro que si a uno le interesa un comino la ecología, el medio ambiente y todo esto tampoco le interesará Una verdad incómoda. La película de Guggenheim pretende informarnos a todos de este terrible hecho, pero también sabe Guggenheim que no a todos nos interesará, así que aquí el público decide.
No sólo lo más interesante de este documental es darnos cuenta de que estos drásticos sucesos que continuamente estamos presenciando –como el Katrina, consumos exagerados de energía…- los provocamos nosotros, sino también es ver de la manera cómo avanza este mensaje: precisa, entretenidísima e interesantísima. El mensaje que mando yo al público sería el siguiente: no os perdáis Una verdad incómoda, así de preciso.
Lo mejor: La energía con la que avanza el film.
Lo peor: Es poco atractiva para un público como nosotros.
