Ñoña, inconexa y aburrida, pero merece la pena ver en acción a la Cándida.

★★☆☆☆ Mediocre

Candida

El universo de Javier y Guillermo Fesser es el más atípico de nuestra filmografía. Desde ‘Aquel ritmillo’ o ‘El secdleto de la tdompleta’ hasta ‘El milagro de P. Tinto’ han sabido construir una especie de tebeo gigante donde el Hombre de la Bombona, el chapuzas, los marcianos y el narrador tipo NO-DO tienen una entidad propia, y el humor tontorrón e ingenuo se disfraza de surrealismo y resulta altamente efectivo. Todo esto para decir que sí, que me gusta mucho el trabajo en cine de los Fesser hasta ‘P. Tinto’

No obstante, cuando salen de su territorio, los resultados bajan considerablemente. ‘Las aventuras de Mortadelo y Filemón’, pese a su brillante aspecto, no pasaba de ser una colección de viñetas que llegaban a marear al más pintado. Y ‘Cándida’ reincide en los mismos errores, más uno añadido: la dirección corre a cargo de Guillermo Fesser, que es claramente el menos dotado de los dos hermanos para ponerse tras la cámara. La verdad, pasar del ritmo hipervitaminado y el barroquismo de uno a la parsimonia y falta de atrevimiento del otro ya sería suficiente como para pensarse ver esta película. Pero, lamentablemente, hay más.

El argumento de ‘Candida’ podría ser tan simple como “Cosas que le pasan a una señora que tiene que sacar adelante a su familia a base de fregar suelos”. Porque, sencillamente, la narración como tal no existe. Javier Fesser adapta el libro de la entrañable empleada del hogar a trompicones, con una excusa argumental que supongo está basada en la relación entre Cándida y Guillermo Fesser (en la película convertido en un estresado y antipatiquísimo presentador de A3TV, deficientemente encarnado por Jorge Bosch), pero que acaba siendo más increíble que la saga de los P. Tinto. Presenta personajes para luego olvidarse de ellos, tras soltar un par de chistes sobre ellos. Alarga innecesariamente la resolución de la trama principal, hasta rayar en la ñoñería. Nos intenta vender la historia de una redención y nunca pasa más allá del relato de unos pijos con mala conciencia. No he leído el libro, pero ¿realmente la vida de Cándida no da para más?

Del capítulo de interpretaciones, mejor no hablar. Se da por supuesto el amateurismo de la protagonista (aún así, es la que más airosa sale) y de varios secundarios, pero de verdad que lo de Jorge Bosch no tiene nombre. Hasta Raúl Peña (ex UPA Dance) le da credibilidad a su yonqui con los cuatro trucos que todos podemos aplicar a ese tipo de personaje, seamos o no actores. Pero es que lo de el tal Bosch es penoso, siendo además él el personaje con el que se debe identificar el espectador medio.

Y dicho todo esto, podría decir que es una de las peores películas que me he echado a la cara en mucho tiempo. Pues mire usted, no es así. Simplemente porque Cándida, ese personaje que rescataron Gomaespuma de su gris anonimato, se eleva por encima de todo lo malo que tiene su “biopic” y consigue lo que no pudo conseguir ni Viggo Mortensen en ‘Alatriste’, por ejemplo: que te olvides de todo lo malo y te rías no de ella, sino de su peculiar visión de la vida. Y que no salgas de la sala con sensación de estafa manifiesta. Y que perdones, al menos por casi dos horas, todas las meteduras de pata a su alrededor. Cándida (y con ella, todas las Cándidas que en el mundo han sido) se merecía un homenaje, sin duda, pero uno mucho mejor que este.

Ñoña, inconexa y aburrida, pero merece la pena ver en acción a la Cándida. Un 5.
Lo mejor: El ramalazo de la familia Fesser que aparece en el primer tercio de la película, y Cándida, por supuesto.
Lo peor: Jorge Bosch y la sensación de que no te están contando nada, ni lo pretendían.
publicado por Plissken el 10 enero, 2007

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