Al principio la narración puede resultar un poco liosa, ya que usa un estilo narrativo que vagamente me recordó a otro gran trabajo suyo, Memento, y sin llegar al nivel de esta, si que realiza constantes saltos hacia atrás y adelante en el tiempo, cosa que sirve para enganchar más si cabe al espectador, que espera ansioso por otro trozo del puzle para intentar completar el rompecabezas que conforma la película en su conjunto.
En cuanto a los actores de la película, no creo que haya acertado mejor con la elección de Christian Bale y Hugh Jackman para interpretar a los dos magos rivales. Bale poco a poco se va revelando como un actor muy a tener en cuenta, tanto por su calidad en las ultimas interpretaciones realizadas, como por conseguir llenar la pantalla y hacer sombra a su partenaire, un Hugh Jackman en estado de gracia que encadena una buena película tras otra, y que tiempo al tiempo, nos encontramos con dos de los actores con mejor proyección de aquí a un futuro no muy lejano. Como secundarios, Scarlett Johansson, en un papel demasiado encorsetado ( en todos los aspectos, el que haya visto la película me entenderá…), y perdónenme el facilísimo juego de palabras a raíz de su vestuario en la película, pero quitando alguna escena en la que luce tipazo (y menudo tipazo…), su papel podría haber sido interpretado por cualquier otra actriz, ya que al igual que su personaje en la película, simplemente está en la película para poder ayudar a los dos magos en la realización de ese gran truco final por el que todos estamos esperando. Michael Caine como siempre, enorme, muy acertado su papel y su interpretación, algo que también le ocurre a un irreconocible a primera vista David Bowie (sus ojos le delatan…), muy comedido en su papel del científico Nikola Tesla, y parte importante en el desarrollo de la trama, con el que la película llega a tomar en algunos momentos un giro hacia el cine de ciencia-ficción que puede llegar a descolocar al espectador, no esperándose una incursión en ese género a raíz de la historia que nos va contando.
En definitiva, y como ya decía al principio, sin duda una de las grandes películas del año, que juega con nosotros impunemente mientras nosotros asistimos atónitos al espectáculo, y como bien dice Caine a lo largo de la película, “al final lo que realmente nos gusta es que nos engañen”, y mejor manera de ello es ver esta película.
Lo mejor: Los dos actores protagonistas, inmensos en sus papeles. El cariz de ciencia-ficción que toma la película hacia el último tercio de película, con un Nikola Tesla demasiado adelantado a su tiempo.
Lo peor: La pobre participación de la Johansson en la película, podría haber servido para algo más que para lucir ese encorsetado escote toda la película.
