Película que da al espectador exactamente lo que promete. Ni más ni menos. Un divertimento de guante blanco que hace pasar un rato entretenido. Una película de ver, sonreír y olvidar sobre la marcha.

★★☆☆☆ Mediocre

Noche en el museo

Precedida de una descomunal campaña de promoción, que por lo abultado y nutrido de la asistencia a la sala del cine, ha resultado ser de lo más efectiva, se ha estrenado “Noche en el museo”, un divertimiento que funciona perfectamente como comedia de humor blanco, destinado a todos los públicos.

Jugando con los más modernos efectos especiales y contando con un actor encasillado en su papel de amable, torpón y bienintencionado cuarentón post-adolescente, “Noche en el museo” es un perfecto ejemplo de screwball comedy en que los personajes se dan mamporros, golpes y porrazos de todo tipo, tartazos y tortazos incluidos, demostrando que el humor clásico de siempre sigue funcionando a las mil maravillas.

La anécdota: un mocetón, contratado como vigilante nocturno del Museo de Historia Natural se da cuenta de que las figuras, animales y demás naturalezas muertas, embalsamadas, disecadas, momificadas y enceradas del mueso, cuando cae la noche, cobran vida, presas de una vitalidad desbordante, caótica y un tanto destructiva. Del esqueleto del Tiranosaurio Rex que tanto juego le dio a Howard Hawks en “La fiera de mi niña” pasando por los fieros leones o por esos monos siempre cachondos y juguetones, la acumulación de tópicos del cine cómico es tan constante como está bien lograda.

Y poco más se puede decir de una película que da al espectador exactamente lo que promete. Ni más ni menos. Un divertimento de guante blanco que hace pasar un rato entretenido. Una película de ver, sonreír y olvidar sobre la marcha que no incomoda, no molesta y no cansa.

Y, curiosamente, será una película que batirá récords de taquilla, algo muy ilustrativo sobre la apachorrada sociedad en que vivimos, sin ganas de calentarse la cabeza, sin ganas de verse molestado, zaherido o incomodado en su bienestar cotidiano. “Noche en el museo”, la perfección técnica al servicio de una película para niños que, curiosamente, arrastra a masas de adultos al cine. Lo dicho. El signo de los tiempos, por que, ¿cuántos de los espectadores de esta película también irán, por ejemplo, a ver “Apocalypto”, “Banderas de nuestros padres” o “The queen”, por poner tres ejemplos de películas actualmente en cartelera que hablan sobre las cosas que nos pasan o nos han pasado en nuestra historia reciente? Ésa es la cuestión.
publicado por Jesus Lens el 28 enero, 2007

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