Para empezar su excesiva duración, para mi gusto alargada hasta la saciedad con ese indecente narrador, que recuerda más a un cuento que a una película adulta, y donde se nota en demasia el paso de la novela al cine, algunas veces es mejor intuir que contarnos a viva voz.
He de romper una lanza a favor de Jennifer Connelly y de Kate Winslet, esta última tal vez lo mejor de la película, lo de Connelly es mención aparte, y es que solo aparecer, aunque aparece poco, se me cae la baba con ella.
Con unos diálogos bastante cuidados (aunque algunas veces sean un pelín estúpidos), y con un argumento predecible, tanta trama entreabierta merecía un final más notable, nos muestra aquello tan sabido de que “todos tenemos secretos”, lástima que en algunos momentos, el que calla otorga, llevando a sus actores a situaciones limite de las que no siempre saben salir con soltura.
En definitiva: un buen ejercicio de cine, muy mal resuelto.
Lo mejor: Kate winslet y el reparto en general
Lo peor: Excesivo abuso de voz en off, y que le sobra como media hora de metraje...
